lunes, 29 de marzo de 2021

Quemar los puentes

Llevaba tiempo queriendo escribir pero necesitaba descansar. Mi nuevo trabajo de subsistencia me está consumiendo la vida. Al principio estaba tan cansada que apenas aprovechaba el resto de las horas. Pero creo que mi cuerpo se está acostumbrando. Hoy incluso he ido al cine.

Es una pena que después de dar mucho y hacerlo bien todo se vaya a la mierda. Es ley de vida, lo bueno se acaba, y el final es lo que da sentido también a la experiencia. Vamos a intentar conformarnos con eso, qué remedio. Duele especialmente cuando alguien que quieres te dice que te jodan o que te metas en tus asuntos, cuando ves que la reacción constante es quemar todos los puentes limitando el poder volver atrás, tirando por tierra todo lo construido. En los malos momentos es cuando conoces a las personas de verdad. Pero bueno, vamos a pensar también que toda esta exacerbación y dramas fuera de control son los patrones maternos interiorizados, que se repiten una y otra vez. Que la victimización es la excusa cómoda para no afrontar las consecuencias, para no solucionar nada realmente. Porque las soluciones requieren valentía, amor y, sobre todo, dejar de lado el orgullo. Pero estoy demasiado cansada para hacer un análisis más extenso, dejémoslo simplemente en que yo no me merezco esto. Vamos a hablar claro, vamos a ser honestos: merezco algo mejor que toda esta mierda.

No pasa nada, siempre he valorado lo bueno mientras dura, lo muy bueno, lo increíble, lo excelente, y he vivido con lo mejor que tenía, pensando en lo mejor para la otra persona, anteponiendo su comodidad a la mía. 

Estoy bastante satisfecha. Creo que he sido pragmática, positiva y optimista como nunca.

Pero todo ardió.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Cifras

A veces pienso que me gustaría tener diez años menos para así pasar diez más junto a mi lobo, pero sé que la persona que soy ahora es mucho mejor que la que era con veintiséis. También me preocupa un poco envejecer o enfermar y dejarlo solo. No quiero alejarme de su lado...

Pero bueno, siempre he sido medianamente sana, y no es que me conserve mal. Tampoco mi personalidad refleja la cifra del documento de identidad, así que supongo que son tonterías que pasan por mi cabeza los días antes de que me venga la regla.

Estoy buscando trabajo activamente, creo que puedo conseguir uno temporal en breve. Días sueltos, pero sigue siendo más que nada. 

Mañana me examino del ciclo de Auxiliar de Enfermería, creo que no he llegado a mencionar que he comenzado un pequeño reciclaje como plan de contingencia ante la falta de oportunidades, pero al margen tengo un proyecto en mente de ilustración. Realmente la idea es de Legosi, y si sale bien podríamos ser socios.

Me apetece dibujar. Hace poco le dije a Jordán que por fin siento que mi mente y mi cuerpo están en consonancia, he perdido mucho el miedo a probar. Ahora no me juzgo tanto, incluso admito hacer cosas bien. Impensable antes.

No sé dónde acabaré pero sí con quién. Es lo que más deseo en esta vida, seguir tan bien como estoy.

martes, 2 de febrero de 2021

Las heridas que nos unen

No me había parado lo suficiente a pensar que tal vez la clave del éxito no está tanto en lo bueno y positivo que nos une como en la tragedia que todos tenemos detrás. Y quizá la persona que más nos llena sea ésa que en parte nos recuerda a nosotros mismos. Y al margen de los valores, principios y cultura, el factor común más potente pueda ser un poco la manera de vivir la insatisfacción y entender la tristeza. Y mirarte en un espejo de aceptación donde tu dolor se entiende, por fin, es posiblemente lo que ayuda a curarlo.

Hubo un tiempo en que otras personas me miraron y sólo había un vacío incomprensible de ideas que no me tocaban; pero hubo alguien que me ayudó a crecer y a cerrar la herida. A aceptar lo que ya no podía cambiar, porque era tiempo. Y hoy soy yo quien mira a otro comprendiendo perfectamente cómo sufre. Recuerdo cómo me repetía que no me importaba, cuando sí, como único aliento para no romperme del todo. Cómo renuncias a compartir, cómo te acostumbras a hacerlo sola, o a no hacerlo.

Por el camino conoces gente que escucha Radiohead, y de repente el "creep" no eres sólo tú, y te vacías con algunas palabras, y aligeras el peso del desaliento. Y suena bien por fin, y los llamas amigos.

Así que quizá podamos aligerar la carga en una época en la que tampoco podemos ser sociales. La vida va ganando por paliza, ni siquiera ahora podemos resarcirnos. Pero nos hemos encontrado, y por fin nos tenemos.

Si yo estoy no caerás nunca. He aprendido a arreglar algunas cosas en este tiempo. No es que mi vida sea un éxito pero soy feliz con lo que tengo. Y si tú estás me basta para ser mucho más fuerte, aunque sola ni me lo plantee. Sé que no puedo arreglar lo que se rompió entonces y que eso es algo con lo que tenemos que vivir cada uno, pero he comprobado que puede verse con otros ojos, y entenderse. Y básicamente el resto es construir encima todo lo bueno que puedas conseguir. Vivir montones de experiencias, sepultar las capas de insatisfacción con todos los placeres que estén a nuestro alcance y hacer lo cotidiano único. 

Y ahí estaban las épocas en las que no se vivía en absoluto y otras donde una semana valía por todo un año de mierda. Y si logras verlo, y lo sabes llevar, puedes hacer que en vez de una semana sea un mes, y después quizá un año, y al final la sensación es un absoluto cambio de época. 

Es como escalar tu propia montaña o conseguir las pruebas de la espada maestra. Una vez que lo tienes ves a tu yo pasado mucho más ingenuo y te darías un abrazo. Y seguramente te dirías la frase que se leía en los balcones de "Todo saldrá bien", porque eres la prueba viviente de que eso es posible.

Y me queda mucho por vivir pero en los últimos tres años he aprendido mucho, y he seguido creciendo en cosas que no pensaba que cambiaría. Y siento que he conseguido fluir más que antes y dejar de darle importancia a lo que no tiene tanta. También he aprendido a amar mejor y a amar a las personas en todo lo que son, como quiero que ellas me amen. Y no es que haya funcionado con todos, obvio, pero de momento siento que no lo estoy haciendo mal.

A veces pienso que el que me sienta tan bien interiormente puede ser porque algo malo viene detrás, y supongo que esa parte miedica y pequeña siempre está aunque trate de no hacerle caso.

Hay muchas cosas que me agobian interiormente pero creo que en general todos los días de mi reciente vida son perfectos. A veces miro a mi lobo y no me creo poder quererlo tanto en tan poco tiempo, y es un sentimiento totalmente pleno. No sé, creo que sólo se puede amar así cuando lo aceptas todo, empezando por ti, cuando no pides más de lo que existe, cuando estás simplemente preparada para lo impredecible. Y eso me gusta, porque siento que no vamos a dejar de descubrirnos en lo nuevo que vivamos.

Siento mucha curiosidad por saber cómo seré en la siguiente década, y me gustará mirarme desde lo lejos.

miércoles, 20 de enero de 2021

Soaked in sadness

Hay demasiadas cosas agolpadas en un escaso periodo de tiempo y cada bomba que estalla está a la altura de las sensaciones extraordinarias. Y supongo que ése es el precio de la inmensidad, de lo intenso. Y te vas dejando desbordar, tratando de improvisar el movimiento más lógico. Pero yo no tengo el poder ni las respuestas, sólo la voluntad.

Posiblemente lo que estoy escribiendo ni siquiera se entienda, pero tampoco me importa. Sólo quería hablar del peso sobre los hombros, de las cargas autoimpuestas, de la tristeza amenazante, de lo que un día se rompió y no se consiguió arreglar después. Y sé mucho de todo, y encontré mi manera de crear una compensación, de crecer dejando atrás lo malo. Pero otro enero estoy aquí, sentada mirando una situación parecida, y veo el sufrimiento delante de mi, en esos preciosos ojos tristes. Y sigo en la anestesia de pensar que no es posible que muera de cáncer, que la vida no se acabará por esto, y me olvido de mi propio yo. Pero sé que la montaña es mucho más grande que mis cansadas manos, que mi espíritu no puede soportar "otra voz" más. 

No puedo ser healer si jugamos con trampas, ese enemigo está fuera de todo alcance, porque eres tú. Y siento que no tengo mayores fuerzas que seguir siendo fiel a mí misma, y mantener mis miedos a raya. 

Demasiado roto, roto en lo cotidiano, en los días que no se olvidan...

Sólo podemos empezar de nuevo hoy.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

El espacio ultraterrestre

Quizá la gran verdad es que de la soledad nadie está a salvo, que ni se cura ni se palia en la alteridad o el amor, que ese sentimiento es tan parte de la vida como el corazón o los riñones, y que por mucho que abracemos a alguien queriendo ser solo uno, no lo somos. Pero eso a estas alturas ya lo sabemos, y decirlo abiertamente suena duro. Aún así, intentamos un refugio eterno en el amor, el deseo, las drogas, el sexo, el arte, el deporte, estudiar, jugar, o la forma en que cada uno despeje su mente o se aleje de su diablo interior. Cuanto más tengas a raya tu abismo, mejor estarás. Y hace mucho que me flagelo poco y sonrío mucho, y he vuelto a soñar. Y si digo que soy completamente feliz algunos días de la semana no estoy mintiendo.

Pero nadie va a superar este naufragio, no existe ningún balón. Porque tú eres la isla.

Tal vez llegue el día en que, de verdad, nadie falle, ni siquiera uno mismo, y descubra que la soledad por fin no es tan intrínseca, que estaba equivocada. Que ser una cínica existencialista con aspiraciones idealistas era sólo la antesala, el aprendizaje. Mientras, está bien no creerse del todo nuestra suerte, y seguir esforzándonos un poco cada día para no acostumbrarnos a que nos vaya tan maravillosamente bien. Que no se nos olvide caer de pie.

Pero todo esto es muy fácil de escribir y difícil de hacer.

Mis ilusiones ya rebasan la exosfera. Así que vamos a llamarlo felicidad.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Aura

Ser adulto implica una gran responsabilidad, pero también trae consigo grandes revelaciones. Y cuando estudias te sientes reconfortado, comprendes más tu camino.

Vivir en un clima de gritos y chantaje crea un estado de alerta en los niños que eleva sus niveles de cortisol en sangre, y leyendo todas las afecciones que genera la liberación de esta hormona de manera continuada puedo ver el historial clínico de mi hermano y mío. Alergia, insomnio, problemas metabólicos, problemas cutáneos, problemas gástricos, periodos menstruales irregulares, mala circulación, escasa concentración... 

Estoy segura de que la gran artífice jamás se tomará la molestia de comparar sus efectos nocivos en nosotros, de ver cómo la era del terror ha destruído nuestra psique y nuestra salud, y seguirá argumentando que es la mejor madre del mundo, que no ha cometido ningún error. Seguirá sin pronunciar jamás un "Lo siento".

Y esto es algo que ya para mí da igual pero me duele pensar en más niños y niñas en sus casas, pequeños, débiles, indefensos, creciendo en un mundo hostil inexistente, porque no hay ninguna alarma ni ninguna razón para gritar como una loca a las seis de la mañana, ni a ese volumen. Nunca el motivo es lógico.

Llevo como diez años intentando desaprender las pautas nocivas que he interiorizado como normales, pero que realmente asustan a todo el mundo porque son disfuncionales. Las barreras que han limitado mi desarrollo afectivo y me han separado de mis personas más amadas. Y aunque me siento cerca de "limpiarme", siempre hay algo. Las técnicas de evitación, por ejemplo. El salir huyendo sin más cuando no puedes manejar la situación, porque es largarte o liarla. Y yo no quiero dejarme llevar por la ira, sólo quiero silencio y paz.

Pero asumo mi imperfección aunque no sea biológica, aunque sea adquirida por una educación contaminada y nociva. Soy un producto de muchísimas cosas, no sólo de eso.

Algo se ha modificado este fin de semana, quizá es pronto para hablar de su huella. Pero sé que algo no es igual, que no soy la misma persona. No sé a qué nivel, no sé si puedo mirar atrás otra vez. Estoy en una nueva fase. Y no ha hecho falta cambiar de año para sentir la catarsis.

Me operan en enero. Hasta entonces estoy viviendo como si tuviera dieciocho años, como si nadie me hubiera robado la oportunidad que me robaron, como si no importara nadie más en el mundo que mi lobo y yo, como si el amor durase eternamente y desconociera que pueden herirme. Porque quiero vivir intensamente sin desperdiciar un segundo.

Es maravilloso ser inconsciente, incluso estarlo, sentir la energía, la materia del mundo, la armonía infinita, el amor que lo inunda todo, y sentir que soy activa y útil para alguien con su plena aceptación y libertad. 

Es otro mundo.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Home is where the heart belongs

Hoy día hay gente que escribe muy mal y publica libros, es más sencillo. Estoy haciendo un esfuerzo por acabar de leer las historias de una conocida pero creo que el lenguaje está a años luz del carácter y la edad de los protagonistas, y que se deja llevar por su propia historia o concepción del mundo sin adaptarse al planteamiento actual. Ninguna ficción es creíble si su propio lenguaje es incapaz de reflejar su universo.

Últimamente tengo más energía y ganas de emprender cosas. La sola posibilidad de llegar a ser profesora este año me motiva mucho. También estoy motivada por mi lobo. No es cuestión de engañarnos.

Tengo muchas cosas que solucionar en la vida adulta, intento hacer algo cada día pero tengo que meterme más presión con el curso si quiero ser flexible para tener tiempo de ocio.

Lejos de mi habitual pesimismo siento que tengo una vida realmente buena, que rodearme de personas que me hacen sentir querida da sentido a los días que requieren más esfuerzo. Y da igual que esas personas no sean familia.