viernes, 23 de abril de 2021
Está sucediendo
viernes, 2 de abril de 2021
Locked in a haze
lunes, 29 de marzo de 2021
Quemar los puentes
Llevaba tiempo queriendo escribir pero necesitaba descansar. Mi nuevo trabajo de subsistencia me está consumiendo la vida. Al principio estaba tan cansada que apenas aprovechaba el resto de las horas. Pero creo que mi cuerpo se está acostumbrando. Hoy incluso he ido al cine.
Es una pena que después de dar mucho y hacerlo bien todo se vaya a la mierda. Es ley de vida, lo bueno se acaba, y el final es lo que da sentido también a la experiencia. Vamos a intentar conformarnos con eso, qué remedio. Duele especialmente cuando alguien que quieres te dice que te jodan o que te metas en tus asuntos, cuando ves que la reacción constante es quemar todos los puentes limitando el poder volver atrás, tirando por tierra todo lo construido. En los malos momentos es cuando conoces a las personas de verdad. Pero bueno, vamos a pensar también que toda esta exacerbación y dramas fuera de control son los patrones maternos interiorizados, que se repiten una y otra vez. Que la victimización es la excusa cómoda para no afrontar las consecuencias, para no solucionar nada realmente. Porque las soluciones requieren valentía, amor y, sobre todo, dejar de lado el orgullo. Pero estoy demasiado cansada para hacer un análisis más extenso, dejémoslo simplemente en que yo no me merezco esto. Vamos a hablar claro, vamos a ser honestos: merezco algo mejor que toda esta mierda.
No pasa nada, siempre he valorado lo bueno mientras dura, lo muy bueno, lo increíble, lo excelente, y he vivido con lo mejor que tenía, pensando en lo mejor para la otra persona, anteponiendo su comodidad a la mía.
Estoy bastante satisfecha. Creo que he sido pragmática, positiva y optimista como nunca.
Pero todo ardió.
miércoles, 3 de marzo de 2021
Cifras
martes, 2 de febrero de 2021
Las heridas que nos unen
No me había parado lo suficiente a pensar que tal vez la clave del éxito no está tanto en lo bueno y positivo que nos une como en la tragedia que todos tenemos detrás. Y quizá la persona que más nos llena sea ésa que en parte nos recuerda a nosotros mismos. Y al margen de los valores, principios y cultura, el factor común más potente pueda ser un poco la manera de vivir la insatisfacción y entender la tristeza. Y mirarte en un espejo de aceptación donde tu dolor se entiende, por fin, es posiblemente lo que ayuda a curarlo.
Hubo un tiempo en que otras personas me miraron y sólo había un vacío incomprensible de ideas que no me tocaban; pero hubo alguien que me ayudó a crecer y a cerrar la herida. A aceptar lo que ya no podía cambiar, porque era tiempo. Y hoy soy yo quien mira a otro comprendiendo perfectamente cómo sufre. Recuerdo cómo me repetía que no me importaba, cuando sí, como único aliento para no romperme del todo. Cómo renuncias a compartir, cómo te acostumbras a hacerlo sola, o a no hacerlo.
Por el camino conoces gente que escucha Radiohead, y de repente el "creep" no eres sólo tú, y te vacías con algunas palabras, y aligeras el peso del desaliento. Y suena bien por fin, y los llamas amigos.
Así que quizá podamos aligerar la carga en una época en la que tampoco podemos ser sociales. La vida va ganando por paliza, ni siquiera ahora podemos resarcirnos. Pero nos hemos encontrado, y por fin nos tenemos.
Si yo estoy no caerás nunca. He aprendido a arreglar algunas cosas en este tiempo. No es que mi vida sea un éxito pero soy feliz con lo que tengo. Y si tú estás me basta para ser mucho más fuerte, aunque sola ni me lo plantee. Sé que no puedo arreglar lo que se rompió entonces y que eso es algo con lo que tenemos que vivir cada uno, pero he comprobado que puede verse con otros ojos, y entenderse. Y básicamente el resto es construir encima todo lo bueno que puedas conseguir. Vivir montones de experiencias, sepultar las capas de insatisfacción con todos los placeres que estén a nuestro alcance y hacer lo cotidiano único.
Y ahí estaban las épocas en las que no se vivía en absoluto y otras donde una semana valía por todo un año de mierda. Y si logras verlo, y lo sabes llevar, puedes hacer que en vez de una semana sea un mes, y después quizá un año, y al final la sensación es un absoluto cambio de época.
Es como escalar tu propia montaña o conseguir las pruebas de la espada maestra. Una vez que lo tienes ves a tu yo pasado mucho más ingenuo y te darías un abrazo. Y seguramente te dirías la frase que se leía en los balcones de "Todo saldrá bien", porque eres la prueba viviente de que eso es posible.
Y me queda mucho por vivir pero en los últimos tres años he aprendido mucho, y he seguido creciendo en cosas que no pensaba que cambiaría. Y siento que he conseguido fluir más que antes y dejar de darle importancia a lo que no tiene tanta. También he aprendido a amar mejor y a amar a las personas en todo lo que son, como quiero que ellas me amen. Y no es que haya funcionado con todos, obvio, pero de momento siento que no lo estoy haciendo mal.
A veces pienso que el que me sienta tan bien interiormente puede ser porque algo malo viene detrás, y supongo que esa parte miedica y pequeña siempre está aunque trate de no hacerle caso.
Hay muchas cosas que me agobian interiormente pero creo que en general todos los días de mi reciente vida son perfectos. A veces miro a mi lobo y no me creo poder quererlo tanto en tan poco tiempo, y es un sentimiento totalmente pleno. No sé, creo que sólo se puede amar así cuando lo aceptas todo, empezando por ti, cuando no pides más de lo que existe, cuando estás simplemente preparada para lo impredecible. Y eso me gusta, porque siento que no vamos a dejar de descubrirnos en lo nuevo que vivamos.
Siento mucha curiosidad por saber cómo seré en la siguiente década, y me gustará mirarme desde lo lejos.
miércoles, 20 de enero de 2021
Soaked in sadness
Hay demasiadas cosas agolpadas en un escaso periodo de tiempo y cada bomba que estalla está a la altura de las sensaciones extraordinarias. Y supongo que ése es el precio de la inmensidad, de lo intenso. Y te vas dejando desbordar, tratando de improvisar el movimiento más lógico. Pero yo no tengo el poder ni las respuestas, sólo la voluntad.
Posiblemente lo que estoy escribiendo ni siquiera se entienda, pero tampoco me importa. Sólo quería hablar del peso sobre los hombros, de las cargas autoimpuestas, de la tristeza amenazante, de lo que un día se rompió y no se consiguió arreglar después. Y sé mucho de todo, y encontré mi manera de crear una compensación, de crecer dejando atrás lo malo. Pero otro enero estoy aquí, sentada mirando una situación parecida, y veo el sufrimiento delante de mi, en esos preciosos ojos tristes. Y sigo en la anestesia de pensar que no es posible que muera de cáncer, que la vida no se acabará por esto, y me olvido de mi propio yo. Pero sé que la montaña es mucho más grande que mis cansadas manos, que mi espíritu no puede soportar "otra voz" más.
No puedo ser healer si jugamos con trampas, ese enemigo está fuera de todo alcance, porque eres tú. Y siento que no tengo mayores fuerzas que seguir siendo fiel a mí misma, y mantener mis miedos a raya.
Demasiado roto, roto en lo cotidiano, en los días que no se olvidan...
Sólo podemos empezar de nuevo hoy.
miércoles, 30 de diciembre de 2020
El espacio ultraterrestre
Quizá la gran verdad es que de la soledad nadie está a salvo, que ni se cura ni se palia en la alteridad o el amor, que ese sentimiento es tan parte de la vida como el corazón o los riñones, y que por mucho que abracemos a alguien queriendo ser solo uno, no lo somos. Pero eso a estas alturas ya lo sabemos, y decirlo abiertamente suena duro. Aún así, intentamos un refugio eterno en el amor, el deseo, las drogas, el sexo, el arte, el deporte, estudiar, jugar, o la forma en que cada uno despeje su mente o se aleje de su diablo interior. Cuanto más tengas a raya tu abismo, mejor estarás. Y hace mucho que me flagelo poco y sonrío mucho, y he vuelto a soñar. Y si digo que soy completamente feliz algunos días de la semana no estoy mintiendo.
Pero nadie va a superar este naufragio, no existe ningún balón. Porque tú eres la isla.
Tal vez llegue el día en que, de verdad, nadie falle, ni siquiera uno mismo, y descubra que la soledad por fin no es tan intrínseca, que estaba equivocada. Que ser una cínica existencialista con aspiraciones idealistas era sólo la antesala, el aprendizaje. Mientras, está bien no creerse del todo nuestra suerte, y seguir esforzándonos un poco cada día para no acostumbrarnos a que nos vaya tan maravillosamente bien. Que no se nos olvide caer de pie.
Pero todo esto es muy fácil de escribir y difícil de hacer.
Mis ilusiones ya rebasan la exosfera. Así que vamos a llamarlo felicidad.