lunes, 15 de enero de 2018
Angel fire
El mundo es ahora un lugar mucho más triste sin ti, Dolores.
sábado, 6 de enero de 2018
El año del perro
Supongo que en honor a Antístenes este año no me queda más remedio que ser una buena cínica.
Prácticamente mi tablero de Scrabble se disolvió, y podemos decir que apenas quedan las palabras verticales. Cosa que, por otra parte, era de esperar, y por eso estaban ahí. Como columnas que estructuraban el conjunto. Tal vez sería buen momento de buscar otros apoyos.
Mi idea para este año es simplificar y deshacerme de viejos rituales, sobre todo, de control temporal. Creo que eso puede ayudarme a asimilar mejor el tiempo que se va y no vuelve, sin regodearme tanto en lo que era y no fui o era y no fué.
Aquella maleta de la que hablé hace unos años tuvo mucho que ver sin saberlo y ese mismo sentimiento se renovó el año pasado cuando compré mi casa. Pertenencias de mujeres olvidadas, proyectos inconclusos, soledad, abandono. Estoy bastante hecha a la idea de que mi vida está ligada a la soledad, y podría decirse que por mi propia culpa. Espero grandes cosas de los demás, espero detalles que no llegan, interés que no está, que es material de una forma inservible, y al final llega siempre la decepción. Porque seguramente a la vida le pido algo que si ella me pidiera a mí no podría dar. Seguramente espero que el mundo sea como yo quiero que sea y no como el mundo es.
Y todos sabemos que eso es imposible.
Así que en el transcurso de este año que terminó recientemente yo crecí sintiéndome por fin propietaria, por algo que surgió de la constancia en la búsqueda, y de la falta de miedo. Y así es como se consiguen las cosas que salen bien. Y fue como heredar la casa de una mujer de la que nadie habla y quizá no echen ya de menos, en la cual me reflejo sólo como continuadora de la obra de transformar el lugar que habitó, respetando su recuerdo. Incluso guardando sus fotos, alguna de su ropa, algunos de sus objetos, con el máximo cuidado para que, aunque no seamos nada, ella sienta si estuviera en algún lugar que agradezco el vivir aquí.
Y básicamente mi último fracaso viene de ahí. También me niego a vivir sumergida en el ostracismo. Porque es otra forma de muerte cuando sientes que no hay mayor vía de conocimiento que la relación con otros y con su entorno. Así que de poder elegir entre tener una relación estupenda, un hogar compartido y amor incondicional, ¡eso sí!, entre cuatro paredes, yo elijo volver sola a la casilla de salida. Aunque claro, con todo lo que he conseguido por mi propio esfuerzo.
Las metas en la vida fluctúan, eso está claro, y no siento una prisa tremenda por alcanzar ésa en concreto a toda costa o con una persona que me inspire dudas. Y como eso, en la amistad también espero que los amigos sean buenos amigos, ¿por qué no? solo que la mayoría tiene una manera bastante peculiar de expresarlo.
Cuando tus amigas tienen ya la típica vida en pareja, o se han casado, o sólo quieren quedar para tomar un batido por la tarde, llega un punto que el listón de compañía para los planes festivos hay que bajarlo. Básicamente, nunca he discriminado por edad en cuanto a eso, pero ahora tampoco lo hago en cuanto a complejidad argumental, basta con que esas personas quieran hacer las cosas. Creo que lo más importante a fin de cuentas es tener la oportunidad, y si ellos me la dan, bien está.
Pero eso no sucede muy a menudo, y mi gran salvavidas es el gran proyecto de restauración de una casa de 1970, en la que el agua no tiene la presión suficiente para relajarse en la ducha y con una instalación eléctrica propia de la época. Eso sin contar las grandes deficiencias a nivel de aislamiento térmico que tengo que solventar antes de que el verano llegue. Porque en Murcia el invierno nos da igual pero el verano... eso sí es para temblar.
Pero bueno, no voy tan mal, y eso entretiene mi mente. De hecho es frenético a veces. Sumado a las clases de chino es lo que llena la semana y me aleja un poco de ahondar en heridas que me cuesta cicatrizar.
Me gustaría cuidarme más este año y volverme a sentir más atractiva como a finales de 2016. Últimamente me noto cansada y no quiero mirarme al espejo y ver que parece que tengo casi 33 años porque mi cerebro aún se piensa como si tuviera veintialgo (si no, posiblemente ni estaría escribiendo aquí). Pero no sólo eso, necesito viajar y salir de esta ciudad pequeña, sinceramente necesito nuevas ilusiones, como las que eran nuevas hace diez años. Quiero sentir que aún tengo esa capacidad.
No tengo demasiados propósitos al margen de los comentados. Simplificar, cuidarme y viajar un poco, no es nada que no se pueda cumplir. Aún así, el año ha empezado bastante mal, aunque me haga la cínica, y espero poder remontarlo.
Ya se verá.
martes, 18 de abril de 2017
De lo bizarro, lo raro y lo bello, un grupo censor en Facebook
Desde mi espacio personal que es Arte, desde mi humilde ser, que también es artista y desde mi espacio de reflexión, quiero hacer constar las tretas mafiosas que perpetra este grupo, en apariencia amigable, que posee una visión limitada, rancia y bochornosa de lo que el Arte significa en nuestras vidas. Vivimos en el esnobismo congénito, el hacerse el guay sin tener ni puta idea, las normas para protegernos de las normas pero en realidad subyugar al de al lado con argumentos de mierda, escasa cultura y una escasez de miras pasmosa.
Si queréis visitarlo será interesante un tiempo, sobre todo por los usuarios que excepcionalmente comparten material de calidad, por lo demás os encontraréis a la santa inquisición post millenial con aires de grandeza del humo que les sale por el culo. Porque no tienen más que eso: humo.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Scrabble
En febrero me independicé, de una manera bastante más estable que cuando estuve en el lugar prácticamente perfecto. Este lugar puede decirse que podría ser un buen hogar, un hogar para mí. Todas mis cosas tienen su sitio, y lo que es fundamental, tienen respeto. Nadie llega y las rompe o las pisa, las aparta o las trata como basura. Todo está donde debe estar.
Este mes de diciembre hará dos años que estoy trabajando, una actividad que me ha permitido tener el "nivel" de vida que tengo ahora, pero sigue siendo otra cárcel. Sigue siendo la espada entre mi cuerpo y la pared, que es el infierno de volver atrás. Así que, a fin de cuentas, sigo atrapada.
La jaula, obviamente, sigue en mi cabeza, como todos los pedazos y el daño que por mucho que avance no van a desaparecer. A veces, cuando salgo, y estoy entretenida, logro olvidar por unas horas lo que me aflige, o lo que ya no tiene remedio, pero no tardo mucho en volver a caer. Sobre todo ultimamente.
Como sabréis esto podría ser por sí misma una fuerte motivación para mi vuelta, pero no lo es. He vuelto porque dos de los pilares de mi vida me lo han dicho. Creo que no recuerdo bien cómo llamé a la chica de mirada desbordante, con la energía del sol, amante de los animales. Podría llamarla de muchas formas. Creo que a él lo llamé mi amigo artista, y básicamente es la persona que ha acompañado mis pasos por el devenir de las enseñanzas artísticas regladas. Ambos son un fuerte estímulo para que hoy me siente, otra vez, frente a la pantalla y arroje unas cuantas letras sobre este blog. Muy querido y muy importante.
Mi amor está repartido en ese tablero, porque hay tantas maneras de querer como personas. No me imagino mi día a día sin ninguno de ellos y me gustaría que estuvieran en el próximo año. Tal vez alguno pueda desaparecer, lo que no quita que mi afecto perdure a pesar de la ausencia.
Todos han ido apareciendo en esta historia pero no de todos ellos he hablado. Es curioso como hasta hace unos meses esas fichas ni habrían descrito esos nombres. En realidad todo está desordenado, como cuando se reparten, y todo se cruza una y otra vez, y se ordena momentáneamente. Quizá hasta puntúe. No me preocupa.
Me parece bastante inmerecido no dedicar una entrada al chico de la oficina de atención turística que de repente se ha colado en un tablero bastante ajeno pero no está de más. Mi día a día no sería igual sin su presencia.
Cada uno en su lugar ha afectado a mi rumbo, incluso por muchos años. Me hubiera gustado, sin embargo, que su efecto hubiese sido diferente, o que llegásemos a un punto mucho más personal. Pero el plano amistoso está bien, quererse como amigos está bien, ayudarse en el día a día está bien, leerse, escucharse, animarse, soportarse... ayudar a soportar esto.
Como no podía faltar, yo también estoy. Cabeza abajo, un poco sin saber como ubicarme y con un nombre que apenas uso. Pero debería... debería usar más todo lo que tengo, antes de que se agote.
Siento sonar melancólica, realmente este año ha sido muy bueno comparado con otros, y estoy orgullosa de mucho de lo que tengo. El que viene se verá...
[Fin del año del mono de fuego, a la espera del gallo, también fogoso]
martes, 21 de enero de 2014
Yo también
Sólo puedo decir gracias una y mil veces por vivir el sueño de mi propia realidad.
domingo, 5 de enero de 2014
sábado, 4 de enero de 2014
100%
"Aquella época en la que era feliz y no lo sabía"... a mí desde luego no me ha pasado. Tengo el punto de locura suficiente para darme perfecta cuenta de cuando el miedo merma mi energía, y en tal materia mucho más, de ahí que enseguida actúe.
Nada puede preverse. Todo puede acabar. Pero yo... quiero vivir cada momento como se merece, como lo que es: único. Quiero vibrar con los demás tan fuerte que si acaso el miedo pudiese alcanzarme fuera el de sentirme tan feliz. Y quiero amar lo que tengo con inocencia y experiencia renovadas a cada paso.
No pedí nada a 2014;
No le he dedicado ninguna letra más que éstas;
Tampoco conozco su nombre, ni lo que logrará depararme;
Pero sigo aquí, tremenda-mente desgastada pero no muerta.
