Felicidad es pintar un círculo rojo en mi calendario. Felicidad fue empezar eternamente irreversible para declararme secretamente. Felicidad no fue borrar todas aquellas entradas bellas, tampoco lo fueron otras cosas. Tampoco encontré demasiada felicidad en el trayecto que recorrí después, pero ordené mi mente, y eso da felicidad. Felicidad es quedar con alguien para andar por el malecón, sobre todo si ese alguien es con quien quedo, que siempre da felicidad, equilibrio y buenos consejos. Felicidad es que alguien contradiga mis argumentos y hoy, 27 de noviembre, me sienta mejor persona gracias a eso. Felicidad es saber perdonar los errores del pasado. Felicidad es paz, y también es amor. Felicidad es estar sana.
Felicidad es llorar de felicidad, y llorar de miedo por ser felíz, por la posibilidad de serlo, por ser consciente de serlo. La felicidad a veces es tan secreta... y se guarda en una caja, y se espera... se espera... se espera siempre (hasta que me muera o más), aunque aparezca de vez en cuando. Sin felicidad no hay nada...
No puedo cansarme nunca de esperarla, ni de compartirla, ni de perdonarla, ni de soñar con ella, ni de vivirla, ni de amarla. Y ese es el germen de todo, de esto, es lo eternamente irreversible.
Lo mejor que tengo es el amor que vive en mi y mi absoluta capacidad de entrega, ABSOLUTA. Según la literalidad del término eso es incondicional, por encima de cualquier cosa. Si hay alguien, sinceramente, que no valore eso entonces ha perdido lo mejor que va a encontrar en esta vida. Porque en la vida hay muchas cosas, y la mayoría son fácil de conseguir pagándolas, pero el amor incondicional, que alguien sea incondicional realmente para ti, es algo que o te dan gratis por ser quien eres o no tendrás jamás.
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domingo, 27 de noviembre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
Air doll
Al parecer, la vida está construida de tal forma
que nadie puede llenarla solo.
A las flores no les basta con tener pistilos y estambres
y un insecto, o la brisa, deben introducir el pistilo en el estambre.
La vida es igual, contiene su propio vacío que sólo otro puede llenar.
Al parecer, el mundo es la suma de esos otros,
y sin embargo, no sabes ni nos dicen que nos complementamos mutuamente
vivimos de forma desperdigada ignorándonos unos a otros.
A veces nos permitimos encontrar desagradable la presencia del otro,
¿por qué esta construido el mundo de un modo tan desordenado?
Un tábano bañado de luz se acerca volando a una pequeña flor.
Yo también he podido ser sin saberlo el tábano de alguien.
Quizá tú también has sido alguna vez mi brisa.
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que nadie puede llenarla solo.
A las flores no les basta con tener pistilos y estambres
y un insecto, o la brisa, deben introducir el pistilo en el estambre.
La vida es igual, contiene su propio vacío que sólo otro puede llenar.
Al parecer, el mundo es la suma de esos otros,
y sin embargo, no sabes ni nos dicen que nos complementamos mutuamente
vivimos de forma desperdigada ignorándonos unos a otros.
A veces nos permitimos encontrar desagradable la presencia del otro,
¿por qué esta construido el mundo de un modo tan desordenado?
Un tábano bañado de luz se acerca volando a una pequeña flor.
Yo también he podido ser sin saberlo el tábano de alguien.
Quizá tú también has sido alguna vez mi brisa.
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viernes, 13 de mayo de 2011
Ctrl+Alt+Supr > Finalizar proceso > No enviar
Ahora el pelmazo de Woody Allen descubre a Léa Seydoux. Ya escribí sobre ella el 19 de abril de 2010 [Born to run]. El colega no tiene un pelo de tonto.
>> He descubierto una nueva musa francesa. Una Scarlett para mi colección.(cita)
Es normal que si a los dos nos gusta Scarlett coincidamos.
Hoy sólo pienso en algunas cosas que ya no voy a hacer como ir a Roma o a Florencia con alguien que conozca la ciudad o formar una pareja de artistas poco convencional, con casas-taller y muchos espejos en las habitaciones.
Es mejor que no escriba nada.
Me queda Bukowski, ir al río a mirar los peces en vez de a escuchar el agua, las pelis de chinos, los gatos cabezones, los perros cerdito... y demás tonterías que son las que más dañan.
>> He descubierto una nueva musa francesa. Una Scarlett para mi colección.(cita)
Es normal que si a los dos nos gusta Scarlett coincidamos.
Hoy sólo pienso en algunas cosas que ya no voy a hacer como ir a Roma o a Florencia con alguien que conozca la ciudad o formar una pareja de artistas poco convencional, con casas-taller y muchos espejos en las habitaciones.
Es mejor que no escriba nada.
Me queda Bukowski, ir al río a mirar los peces en vez de a escuchar el agua, las pelis de chinos, los gatos cabezones, los perros cerdito... y demás tonterías que son las que más dañan.
jueves, 12 de mayo de 2011
Ángeles de pelo dorado
Ayer, después del terremoto, decidí salir de casa. Tenía aún la duda de si presentarme al Creajoven o no en la modalidad de literatura, ya que en todo lo demás se han pasado los plazos... (no porque no los tuviese controlados). No me pinté los ojos. Me hice un moño de samurai horrible con un turbante de coletero en el que recogí todo el pelo y me vestí. Fui andando hasta el centro, con las gafas de sol por si lloraba. Hice las fotocopias y me senté en Santo Domingo a leer un poco, igual para convencerme de que no tenía sentido. A la tercera hoja, justo en el fragmento de mi infancia en San Antolín, llegó una niña. No le importó que estuviese leyendo. Ni siquiera me preguntó mi nombre. Me dijo que íbamos a jugar con una pelota naranja que tenía en la mano. La había encontrado en el suelo, en ese mismo jardín. Me la pasó sin darme más opción.
Me dijo que le gustaba mi moño, que porqué lo llevaba. Me dijo que le gustaban mis uñas, que eran rojas brillantes y bonitas (Dos cosas increíblemente buenas que ninguna persona adulta habría apreciado en mi ese día, ni siquiera yo).
Al rato se cansó, me preguntó qué leía. Me dijo que le leyera mi cuento. Le dije que era posible que quizá no lo entendiese, me dijo que lo entendería, que leyese. Le leí algunas cosas, de mis cometas con hilos y bolsas, de pintar debajo de la mesa del salón, de las pegatinas de los chicles...
Quería seguir jugando. Así que guardé todo. Le dije que con quien estaba. Su papá era un chico joven que estaba sentado en el banco de enfrente. Dijo que no importaba que hablase conmigo, que estaba cerca. Su papá era realmente joven para tenerla a ella.
Pero no importaba nada. En ese momento era la niña más dulce y más bonita del planeta, que no me dejaba leer para que no llorase, que sonrería todo el rato, hacía estrategias y saltaba como un cabritillo detrás de la pelota naranja. El sol hacía ese naranja muchísimo más eléctrico.
Al rato su papá cambió de banco y se vino al nuestro. Era poco hablador pasaba bastante de ella, pero sonreía un poco cuando decía alguna cosa aún más brillante que su pelo. Su papá tenía una carpeta con papeles del servicio murciano de salud, creo, e intentaba mirarse los temas, o a saber. Eso a ella le importaba poco, ya que su papá estaba tenía que jugar con nosotras también.
Me pasé más de media hora jugando con su papá, al que le cogía de la perilla cada vez que hablaba con él, cosa que me hacía un montón de gracia, y con ella. Luego jugamos a juegos de manos, de los que siempre juegan las niñas, y a otro muy chulo con los zapatos que me enseñó ella. [Y el zapa teeero limpia zapaaaa tos, uuu nos ne gros y ooo tros blan cos]
Su papá dijo de irse, así que le dije que otro día jugaríamos. Al despedirse me dijo al oído que la próxima vez jugaríamos a lo que yo quisiese.
Esta mañana he llevado los papeles. Sin pensar más en si estaba mejor o peor.
Me dijo que le gustaba mi moño, que porqué lo llevaba. Me dijo que le gustaban mis uñas, que eran rojas brillantes y bonitas (Dos cosas increíblemente buenas que ninguna persona adulta habría apreciado en mi ese día, ni siquiera yo).
Al rato se cansó, me preguntó qué leía. Me dijo que le leyera mi cuento. Le dije que era posible que quizá no lo entendiese, me dijo que lo entendería, que leyese. Le leí algunas cosas, de mis cometas con hilos y bolsas, de pintar debajo de la mesa del salón, de las pegatinas de los chicles...
Quería seguir jugando. Así que guardé todo. Le dije que con quien estaba. Su papá era un chico joven que estaba sentado en el banco de enfrente. Dijo que no importaba que hablase conmigo, que estaba cerca. Su papá era realmente joven para tenerla a ella.
Pero no importaba nada. En ese momento era la niña más dulce y más bonita del planeta, que no me dejaba leer para que no llorase, que sonrería todo el rato, hacía estrategias y saltaba como un cabritillo detrás de la pelota naranja. El sol hacía ese naranja muchísimo más eléctrico.
Al rato su papá cambió de banco y se vino al nuestro. Era poco hablador pasaba bastante de ella, pero sonreía un poco cuando decía alguna cosa aún más brillante que su pelo. Su papá tenía una carpeta con papeles del servicio murciano de salud, creo, e intentaba mirarse los temas, o a saber. Eso a ella le importaba poco, ya que su papá estaba tenía que jugar con nosotras también.
Me pasé más de media hora jugando con su papá, al que le cogía de la perilla cada vez que hablaba con él, cosa que me hacía un montón de gracia, y con ella. Luego jugamos a juegos de manos, de los que siempre juegan las niñas, y a otro muy chulo con los zapatos que me enseñó ella. [Y el zapa teeero limpia zapaaaa tos, uuu nos ne gros y ooo tros blan cos]
Su papá dijo de irse, así que le dije que otro día jugaríamos. Al despedirse me dijo al oído que la próxima vez jugaríamos a lo que yo quisiese.
Esta mañana he llevado los papeles. Sin pensar más en si estaba mejor o peor.
martes, 3 de mayo de 2011
(que vuelva)
Justo cuando nos hayamos apartado lo suficiente como para que el rumor del agua esté a punto de desaparecer, desearemos en voz baja... (que vuelva) Aunque no se refiera a eso, puede ser cierto que cuando estamos a punto de crear una verdadera fractura con algo que queremos o que habíamos creído que sería una buena idea dejar atrás, la duda se apodera un segundo de nosotros y susurramos sin que nadie más pueda oírlo la auténtica verdad.
Somos gente del montón intentando ser diferente, incluso aquel que consigue creer que es distinto se acaba estrellando con su naturaleza. Aunque algunos son más montón que personas y otros no intentan ser nada. Lo especial es tan sólo una percepción.
Hace unos días quería hablar de bastantes cosas, como la desgraciada muerte de Candy Darling, que me recordaba a la película de Boys don't cry, y cómo los medios de una época pueden limitarte hasta destruírte, a pesar de estar luchando por un sueño honesto.
Se me ocurrió otro tema que no recuerdo. Hoy el día va de eso. Mi hermano acaba de decirme que mi padre comienza a olvidar algunas cosas simples. No es tan mayor. (Preocupante). Creo que no atino a escribir nada coherente. Me he puesto el nuevo album de Vetusta Morla de fondo, pero no es igual... y las mejores las conocía. Las tengo en versiones acústicas mucho más personales que la versión album. Los temas, como siempre, acertados, intersubjetivos, nexos de emociones, tocan a cualquiera... pero falta pasión y fuerza, creo. Son como el plan, falta la acción.
Nada volverá a ser Copenhague, ni el resto.
Hoy he soñado que mi amiga artista afincada en una isla se quedaba embarazada, y sufría mucho porque no sabía si iba a poder mantener a su futura hija, a la que llamaban Isa. Su pareja no paraba de consolarla diciendo algo así como que 'el jabón acabaría por crear burbujas'. Algo bonito que parecía significar que al final todo iría bien. Yo había viajado en coche hasta la isla (sí, en coche) y cuando llegué me encontré con la conversación, la escuché y me fui en silencio, no le dije que había estado.
Estoy fatal de la alergia.
Somos gente del montón intentando ser diferente, incluso aquel que consigue creer que es distinto se acaba estrellando con su naturaleza. Aunque algunos son más montón que personas y otros no intentan ser nada. Lo especial es tan sólo una percepción.
Hace unos días quería hablar de bastantes cosas, como la desgraciada muerte de Candy Darling, que me recordaba a la película de Boys don't cry, y cómo los medios de una época pueden limitarte hasta destruírte, a pesar de estar luchando por un sueño honesto.
Se me ocurrió otro tema que no recuerdo. Hoy el día va de eso. Mi hermano acaba de decirme que mi padre comienza a olvidar algunas cosas simples. No es tan mayor. (Preocupante). Creo que no atino a escribir nada coherente. Me he puesto el nuevo album de Vetusta Morla de fondo, pero no es igual... y las mejores las conocía. Las tengo en versiones acústicas mucho más personales que la versión album. Los temas, como siempre, acertados, intersubjetivos, nexos de emociones, tocan a cualquiera... pero falta pasión y fuerza, creo. Son como el plan, falta la acción.
Nada volverá a ser Copenhague, ni el resto.
Hoy he soñado que mi amiga artista afincada en una isla se quedaba embarazada, y sufría mucho porque no sabía si iba a poder mantener a su futura hija, a la que llamaban Isa. Su pareja no paraba de consolarla diciendo algo así como que 'el jabón acabaría por crear burbujas'. Algo bonito que parecía significar que al final todo iría bien. Yo había viajado en coche hasta la isla (sí, en coche) y cuando llegué me encontré con la conversación, la escuché y me fui en silencio, no le dije que había estado.
Estoy fatal de la alergia.
miércoles, 27 de abril de 2011
2046 como 2004, 2007, 2009, 2010
"El amor es una cuestión de oportunidad, no sirve de nada conocer a la persona idónea demasiado pronto o demasiado tarde".[2046 Wong Kar-Wai]
domingo, 24 de abril de 2011
Producto de vendavales subconscientes
No sé literalmente la cita porque no la apunté, pero Bukowski en Mujeres decía algo así como que no se puede caer en el error de pensar que nuestra propia vida debe causar la misma fascinación en los demás que crea en nosotros. Uno siempre está enajenado por su percepción. Hay que tratar de salir de esa embriaguez y presentar los mismos hechos con cierta pasión o desidia cómica, lo que sea, con tal de identificar a ese lector en algo. A fin de cuentas, todos hemos experimentado más o menos sentimientos comunes, si hablamos del dolor de una pérdida, el vacío, la tristeza, la soledad, la emoción, son sentimientos humanos. La atmósfera alrededor es lo que determina que la explicación de éstos resulte agradable, sincera, creíble.
Ayer ví Pollock, la película. Es posible que me viese un poco reflejada en algunos rasgos de Lee Krasner (triste). No soy tan habladora, tampoco me fascina el cubismo, ni el expresionismo abstracto, pero supongo que sería tan idiota de soportar un drama semejante, en la sombra. No sé quien fue esa mujer realmente, pero si hubiese sido como en el papel la consideraría una buena mujer.
A veces las personas no podemos ser convencionales. Divagamos o nos quedamos absortos... qué se yo. En otras, ni siquiera actuamos con sentido.
Estoy un poco cansada de tormentas, desearía vivir un momento apartada de todo, como hacen ellos, limitándome a ser felíz.
Tengo que apaciguar mis demonios, últimamente había sido fácil, es decir, bastante meses de tiempo no caótico. Pero en ocasiones despiertan, como pulsiones que estallan y arrasan conmigo. No siempre me siento así.
Muchas veces soy el exceso, y otras veces sobro. Yo misma me odiaría desde fuera cuando soy sólo un producto de vendavales subconscientes. Hay demasiadas cosas que me afectan actualmente. Sentirme responsable del desequilibrio ajeno es una losa que no puedo soportar.
Completamente a la deriva. Mañana no sé lo que puede pasar. La búsqueda de horizontes diluída. En el mar como ya dije, pensando en la manera de salvarme pero no moviéndome nada, hacia ninguna parte. Con el agua por todas partes, con frío a ratos, cansada. Supone una saturación enorme decidirme por un camino... miedo. Cierro los ojos y me acuesto para dejar de lado otro día más los mismos pensamientos. No es una angustia existencial, es una vida que da angustia. Cuando crees que el mundo es un lugar mejor, el mundo se convierte en un asco. Te dan ganas de vivir en una burbuja caliente e ingrávida, sin nadie, para siempre. En realidad no es más que nuestro propio dolor lo que nos aisla. Siempre he querido salvar lo que parecía insalvable, lo que no quería salvarse...
Me he comprado un reloj. Uno bueno. Espero que me vea envejecer igual que el otro me vió crecer. El anterior no está roto, sólo algo desgastado. Lo tenía desde que hice la comunión, desde los diez años. Dieciseis años en mi muñeca. Aún me sigue gustando. El nuevo es casi igual, lo he buscado a propósito. No me gusta cambiar las cosas que me gustan, no me importa que sea el mismo tantos años. Es mi reloj, es perfecto.
Sólo me gusta cambiar lo que no creo importante. La ropa, el pelo... tonterías que te describen parcialmente pero no sobreviven más allá. Pero la vida te obliga a cambiar, te obliga a base de dolor punzante, de noches en blanco y arcadas si se piensa en comer.
Es posible que necesite un trabajo, por lo menos hasta septiembre.
Ayer ví Pollock, la película. Es posible que me viese un poco reflejada en algunos rasgos de Lee Krasner (triste). No soy tan habladora, tampoco me fascina el cubismo, ni el expresionismo abstracto, pero supongo que sería tan idiota de soportar un drama semejante, en la sombra. No sé quien fue esa mujer realmente, pero si hubiese sido como en el papel la consideraría una buena mujer.
A veces las personas no podemos ser convencionales. Divagamos o nos quedamos absortos... qué se yo. En otras, ni siquiera actuamos con sentido.
Estoy un poco cansada de tormentas, desearía vivir un momento apartada de todo, como hacen ellos, limitándome a ser felíz.
Tengo que apaciguar mis demonios, últimamente había sido fácil, es decir, bastante meses de tiempo no caótico. Pero en ocasiones despiertan, como pulsiones que estallan y arrasan conmigo. No siempre me siento así.
Muchas veces soy el exceso, y otras veces sobro. Yo misma me odiaría desde fuera cuando soy sólo un producto de vendavales subconscientes. Hay demasiadas cosas que me afectan actualmente. Sentirme responsable del desequilibrio ajeno es una losa que no puedo soportar.
Completamente a la deriva. Mañana no sé lo que puede pasar. La búsqueda de horizontes diluída. En el mar como ya dije, pensando en la manera de salvarme pero no moviéndome nada, hacia ninguna parte. Con el agua por todas partes, con frío a ratos, cansada. Supone una saturación enorme decidirme por un camino... miedo. Cierro los ojos y me acuesto para dejar de lado otro día más los mismos pensamientos. No es una angustia existencial, es una vida que da angustia. Cuando crees que el mundo es un lugar mejor, el mundo se convierte en un asco. Te dan ganas de vivir en una burbuja caliente e ingrávida, sin nadie, para siempre. En realidad no es más que nuestro propio dolor lo que nos aisla. Siempre he querido salvar lo que parecía insalvable, lo que no quería salvarse...
Me he comprado un reloj. Uno bueno. Espero que me vea envejecer igual que el otro me vió crecer. El anterior no está roto, sólo algo desgastado. Lo tenía desde que hice la comunión, desde los diez años. Dieciseis años en mi muñeca. Aún me sigue gustando. El nuevo es casi igual, lo he buscado a propósito. No me gusta cambiar las cosas que me gustan, no me importa que sea el mismo tantos años. Es mi reloj, es perfecto.
Sólo me gusta cambiar lo que no creo importante. La ropa, el pelo... tonterías que te describen parcialmente pero no sobreviven más allá. Pero la vida te obliga a cambiar, te obliga a base de dolor punzante, de noches en blanco y arcadas si se piensa en comer.
Es posible que necesite un trabajo, por lo menos hasta septiembre.
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