No aguanto tanto cinismo, o actuación, o lo que quiera que sea; me faltan fuerzas. Sólo quiero sobrevivir sin daños ¿es pedir mucho? parece que sí. Por lo menos me cuido de ver cómo se degenera mi propio concepto, porque ciertamente no sucede.
SOS... ¿sorpresa? La amiga independiente, como era de esperar, se cae del plan a falta de dos días... lógico. Tocan las medidas desesperadas... normal.
Creo que alguien se equivocó al darme el papel en esta historia, yo pedí la peli que acababa bien, no la odisea que de moraleja al mundo.
Cada día me convenzo más de que ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos, simplemente hay gente que practica la mentira con más frecuencia que otra, o de forma más intensa.
Arden las aceras, dentro de mi sólo hay desierto... de haber algún oasis no será más que un espejismo. No espero nada.
jueves, 29 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Nuestros cambios tontos
Los estados emocionales tienen muchas fases, pero la que nos suele resultar más curiosa (o por lo menos a mí) es esa en la que habiendo perdido toda esperanza, habiendo estabilizado el mundo aceptando la soledad, surge una nueva oportunidad, en el momento más indeseado. Este punto ahora no ha llegado, pero sí lo experimenté en su día, al igual que otras personas. La casualidad es tan caprichosa como cualquier momento, no mira hora ni lugar. Pero prefiero no pensar mucho en ello, ya que ahora lo rechazo mentalmente.
Otra causa graciosa de los desengaños son las catarsis, es decir, los cambios radicales o paulatinos que comienza a elaborar una persona para no verse igual que en la época pasada, correspondiente al dolor o la tristeza. No es que el presente cambiante sea mejor, pero es una forma de aislar ese sentimiento de estancamiento emocional que se padece. Se empieza a viajar, a hacer deporte, a adelgazar, a cuidarse, cambiar la alimentación, escuchar nueva música, salir con gente distinta, hacer otras cosas... Un sin fin de dinámicas alternativas a las habituales para no rememorar todo el tiempo lo que antes era felíz y después no.
Esta vez no he optado por grandes cambios, ni piercings que me hagan cicatrices eternas, ni me destruyan la encía y me cueste operarme dos veces. Me sobran cicatrices ya, creo (de las que no repara un cirujano plástico). He elegido un cambio algo más interno, a modo de purgatorio, aunque puede que el físico sea inminente (y más grande).
Sinceramente mi concepto de belleza no es sólo el que expliqué, el contemplativo, más bien me inclino por sentir atracción por la imperfección, en el modo pragmático. No me gusta lo excesivamente correcto, lo ortodoxo, lo esperado. Me encanta lo improvisado, palpar la debilidad de alguien, una persona que se sonroja, percibir una leve tensión, quien se pone nervioso, quien posee pasiones ocultas, los hábitos infantiles no perdidos, los chicos sin afeitar, la gente que se peina poco y sonrie mucho, alguien que salta o corre por la calle, las miradas que te desmontan, las voces especiales, la gente que te mira directamente a los ojos, las personas que huelen bien, que te hablan porque sí sin conocerte... También reconozco que prefiero los cuerpos de aspecto más frágil a los de complexión atlética en exceso, las personas que a pesar de ser desenvueltas guardan algo de timidez, las manos que se expresan mejor que las palabras.
Mi hermano ya está bien, y en casa.
No asumo un año tan vacío y tan cruel. Me resigno porque no me queda otra. Sé dar gracias por el empleo aunque me robe tiempo. Sé dar gracias por la gente que aún conservo, los nuevos y los viejos. Sé dar gracias por mi salud, que aunque tenga algunos sustos sigue siendo buena. Y por todo lo que podría hacer aunque no haga. Pero... hay un 'pero', que suele ser el pilar fundamental de la autorrealización en mi existencia. Esto es algo que algunas personas no entienden cuando oyen lo de "necesitar", realmente la necesidad surge de la manera en que uno necesita dar, no tanto de lo que se recibe. No todos podemos estar de acuerdo.
No hemos ido a Alicante; no hay botas nuevas.
Finde que viene SOS 4.8. Tengo como unas 10 alternativas de personas con las que ir, a falta de mi antigua amiga compleja (con la que últimamente sueño, cosas bastante agradables, normales, como siempre, así que seguirá siendo bonita nuestra amistad en los sueños, no contaminada por las dudas ni la suspicacia). No sé qué pasará, sinceramente. Lo bueno es que el sábado no trabajo porque es fiesta, y no me acordaba. Aún así viernes salgo a las 9...
No estoy preparada para encontrarme con cierta persona (que como diría Rapsusklei) "activa mi circulación nerviosa". El viernes salí un rato con mi hermano y la presencia de amistades comunes cerca me inquietaba considerablemente. No creo que la situación actual sea cordial, pero no lo sé. Sobre el silencio sólo podemos divagar.
Quiero un filósofo como yo en mi vida con el que chocar mil veces, teorizar, contrastar hipótesis, que me haga callar, que me desmonte, cuya tesis me trastoque y me haga llorar cuando llegue a casa, que de esperanza con otras, que me haga reir, que infunda en mí fuerza y valentía sin límites, que me valore y me respete, que quiera construir caminos convergentes y compartir conmigo esta vida eternamente irreversible.
Otra causa graciosa de los desengaños son las catarsis, es decir, los cambios radicales o paulatinos que comienza a elaborar una persona para no verse igual que en la época pasada, correspondiente al dolor o la tristeza. No es que el presente cambiante sea mejor, pero es una forma de aislar ese sentimiento de estancamiento emocional que se padece. Se empieza a viajar, a hacer deporte, a adelgazar, a cuidarse, cambiar la alimentación, escuchar nueva música, salir con gente distinta, hacer otras cosas... Un sin fin de dinámicas alternativas a las habituales para no rememorar todo el tiempo lo que antes era felíz y después no.
Esta vez no he optado por grandes cambios, ni piercings que me hagan cicatrices eternas, ni me destruyan la encía y me cueste operarme dos veces. Me sobran cicatrices ya, creo (de las que no repara un cirujano plástico). He elegido un cambio algo más interno, a modo de purgatorio, aunque puede que el físico sea inminente (y más grande).
Sinceramente mi concepto de belleza no es sólo el que expliqué, el contemplativo, más bien me inclino por sentir atracción por la imperfección, en el modo pragmático. No me gusta lo excesivamente correcto, lo ortodoxo, lo esperado. Me encanta lo improvisado, palpar la debilidad de alguien, una persona que se sonroja, percibir una leve tensión, quien se pone nervioso, quien posee pasiones ocultas, los hábitos infantiles no perdidos, los chicos sin afeitar, la gente que se peina poco y sonrie mucho, alguien que salta o corre por la calle, las miradas que te desmontan, las voces especiales, la gente que te mira directamente a los ojos, las personas que huelen bien, que te hablan porque sí sin conocerte... También reconozco que prefiero los cuerpos de aspecto más frágil a los de complexión atlética en exceso, las personas que a pesar de ser desenvueltas guardan algo de timidez, las manos que se expresan mejor que las palabras.
Mi hermano ya está bien, y en casa.
No asumo un año tan vacío y tan cruel. Me resigno porque no me queda otra. Sé dar gracias por el empleo aunque me robe tiempo. Sé dar gracias por la gente que aún conservo, los nuevos y los viejos. Sé dar gracias por mi salud, que aunque tenga algunos sustos sigue siendo buena. Y por todo lo que podría hacer aunque no haga. Pero... hay un 'pero', que suele ser el pilar fundamental de la autorrealización en mi existencia. Esto es algo que algunas personas no entienden cuando oyen lo de "necesitar", realmente la necesidad surge de la manera en que uno necesita dar, no tanto de lo que se recibe. No todos podemos estar de acuerdo.
No hemos ido a Alicante; no hay botas nuevas.
Finde que viene SOS 4.8. Tengo como unas 10 alternativas de personas con las que ir, a falta de mi antigua amiga compleja (con la que últimamente sueño, cosas bastante agradables, normales, como siempre, así que seguirá siendo bonita nuestra amistad en los sueños, no contaminada por las dudas ni la suspicacia). No sé qué pasará, sinceramente. Lo bueno es que el sábado no trabajo porque es fiesta, y no me acordaba. Aún así viernes salgo a las 9...
No estoy preparada para encontrarme con cierta persona (que como diría Rapsusklei) "activa mi circulación nerviosa". El viernes salí un rato con mi hermano y la presencia de amistades comunes cerca me inquietaba considerablemente. No creo que la situación actual sea cordial, pero no lo sé. Sobre el silencio sólo podemos divagar.
Quiero un filósofo como yo en mi vida con el que chocar mil veces, teorizar, contrastar hipótesis, que me haga callar, que me desmonte, cuya tesis me trastoque y me haga llorar cuando llegue a casa, que de esperanza con otras, que me haga reir, que infunda en mí fuerza y valentía sin límites, que me valore y me respete, que quiera construir caminos convergentes y compartir conmigo esta vida eternamente irreversible.
domingo, 25 de abril de 2010
sábado, 24 de abril de 2010
Libros para llorar
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.
Así comienza una de mis novelas favoritas, lo habreis adivinado... "Lolita" de Nabokov. Sólo alguien con mucho amor (o imaginación si hablamos del autor) podría reparar en el trayecto que recorre su lengua al pronunciar el nombre de su amada. Creo que no logro proyectar mi sensibilidad, o no surte efecto.
Esta mañana casi lloro leyendo un cuento... me pasa a veces...
Cita con el cirujano el 26 de mayo.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita.
Así comienza una de mis novelas favoritas, lo habreis adivinado... "Lolita" de Nabokov. Sólo alguien con mucho amor (o imaginación si hablamos del autor) podría reparar en el trayecto que recorre su lengua al pronunciar el nombre de su amada. Creo que no logro proyectar mi sensibilidad, o no surte efecto.
Esta mañana casi lloro leyendo un cuento... me pasa a veces...
Cita con el cirujano el 26 de mayo.
Fragmentos
Sueño. Ganas de dormir. Una añoranza más grande que yo... Nada interesante. Soy idiota si no actúo e idiota si actúo... Me canso de esto, no me es propio; lo propio es lo loco, pero temo destrozar cualquier cosa que se suponga que tenga ahora...
viernes, 23 de abril de 2010
La valiente siempre era Nala
Posiblemente el evento más interesante de la semana y cancelado. Jueves en casa; tampoco importa. Descanso. He comenzado la nueva serie, engancha. Poca reflexión, bastante evasión.
La vida ha comenzado a ir demasiado rápida, justo lo que menos necesitaba (va siendo cosa de bastantes meses, aún no me hago). Hay lugares de la ciudad a los que resulta una tortura ir. He pasado a albergar un sentimiento de indignación, cierta rabia, desconcierto, como cuando te castigan sin motivo o cumples tu parte del trato y la otra parte no. Pero bueno... ya lo decía Scar... "la vida no es justa, ¿verdad?", tanto que hasta Mufasa murió, siendo el mejor rey posible, mucho mejor de lo que nunca sería Simba. Desde luego, de elegir, el puesto sería de Nala, no hay más que ver cómo se mueve y lo que transmiten sus ojos. Las leonas siempre cargan con el peso de todo, cazan, cuidan de los cachorros, y el león... las defiende (luchando contra otros leones) y se aparea con todas... qué novedad.
He retrasado una cita médica importante durante demasiado tiempo, y tengo que ir. Esto implica una intervención, a corto o largo plazo (ya veremos) y esta idea me está quitando el sueño. Más que nada, me preocuparía no despertar, o despertar y quedarme mal (vegetal, parapléjica, dañada mentalmente)... pero además, necesito decirle a mucha gente 'cosas' por si sucediese algo de eso. Creo que algunos llamarían a eso un testamento, aunque preferiría hacerlo real antes que no después. Ante situaciones así lo único que se puede hacer es guardar la calma, serenarse y pensar que las cosas son como son.
Pero hay cosas que son porque uno deja que así sean. El tiempo no es la excusa. La razón por la que una chica de veinticuatro años decide cambiar su estado es porque las dinámicas habituales le estaban creando dudas acerca de sus sentimientos reales. De esa causa se deriva, como es lo más normal, que necesite tiempo para aclarar su mente, tiempo que no tuvo por insistencia exterior temprana. De ahí que esa introspección no se produjese correctamente, cometiendo el primer error, gastando una vida sin saberlo. Vidas que se gastarían sin saberlo, hasta perder una partida sin tener ni el tiempo ni la oportunidad meditada.
Opino que merezco una vida extra, por todas las que perdí sin saberlo. Me da igual lo que diga Scar... no es justo.
Por otro lado, pienso que las dudas tienen cierta justificación (dudas que ya no existen). Si la duda es el amor tenemos un problema, si la duda es otra cosa alguna solución habrá. Es posible que no haya escuchado el argumento más valiente y sí el más conveniente.
Asumo mis errores, en el trabajo, en clase, en la vida... doy la cara, así soy yo, imperfecta pero valiente. Mañana día del libro, el peor día para una dependienta de librería. Por la noche, ninguna recompensa. Sábado por la mañana más trabajo.
Así se consume mi vida, mis fines de semana, mi semana...
La operación podría cambiar muchas cosas, seguir ahorrando, seguir trabajando, buscarme un piso, estudiar solamente, preparar la oposición siguiente, viajar a otra ciudad, restaurar lo destruido...
No quiero una mac, y no sé si quiero una réflex. Quiero un beso, y quiero un abrazo... que sea largo.
La vida ha comenzado a ir demasiado rápida, justo lo que menos necesitaba (va siendo cosa de bastantes meses, aún no me hago). Hay lugares de la ciudad a los que resulta una tortura ir. He pasado a albergar un sentimiento de indignación, cierta rabia, desconcierto, como cuando te castigan sin motivo o cumples tu parte del trato y la otra parte no. Pero bueno... ya lo decía Scar... "la vida no es justa, ¿verdad?", tanto que hasta Mufasa murió, siendo el mejor rey posible, mucho mejor de lo que nunca sería Simba. Desde luego, de elegir, el puesto sería de Nala, no hay más que ver cómo se mueve y lo que transmiten sus ojos. Las leonas siempre cargan con el peso de todo, cazan, cuidan de los cachorros, y el león... las defiende (luchando contra otros leones) y se aparea con todas... qué novedad.
He retrasado una cita médica importante durante demasiado tiempo, y tengo que ir. Esto implica una intervención, a corto o largo plazo (ya veremos) y esta idea me está quitando el sueño. Más que nada, me preocuparía no despertar, o despertar y quedarme mal (vegetal, parapléjica, dañada mentalmente)... pero además, necesito decirle a mucha gente 'cosas' por si sucediese algo de eso. Creo que algunos llamarían a eso un testamento, aunque preferiría hacerlo real antes que no después. Ante situaciones así lo único que se puede hacer es guardar la calma, serenarse y pensar que las cosas son como son.
Pero hay cosas que son porque uno deja que así sean. El tiempo no es la excusa. La razón por la que una chica de veinticuatro años decide cambiar su estado es porque las dinámicas habituales le estaban creando dudas acerca de sus sentimientos reales. De esa causa se deriva, como es lo más normal, que necesite tiempo para aclarar su mente, tiempo que no tuvo por insistencia exterior temprana. De ahí que esa introspección no se produjese correctamente, cometiendo el primer error, gastando una vida sin saberlo. Vidas que se gastarían sin saberlo, hasta perder una partida sin tener ni el tiempo ni la oportunidad meditada.
Opino que merezco una vida extra, por todas las que perdí sin saberlo. Me da igual lo que diga Scar... no es justo.
Por otro lado, pienso que las dudas tienen cierta justificación (dudas que ya no existen). Si la duda es el amor tenemos un problema, si la duda es otra cosa alguna solución habrá. Es posible que no haya escuchado el argumento más valiente y sí el más conveniente.
Asumo mis errores, en el trabajo, en clase, en la vida... doy la cara, así soy yo, imperfecta pero valiente. Mañana día del libro, el peor día para una dependienta de librería. Por la noche, ninguna recompensa. Sábado por la mañana más trabajo.
Así se consume mi vida, mis fines de semana, mi semana...
La operación podría cambiar muchas cosas, seguir ahorrando, seguir trabajando, buscarme un piso, estudiar solamente, preparar la oposición siguiente, viajar a otra ciudad, restaurar lo destruido...
No quiero una mac, y no sé si quiero una réflex. Quiero un beso, y quiero un abrazo... que sea largo.
martes, 20 de abril de 2010
Born to run
Amo la belleza, como amo la pasión de un beso o la calidez de un abrazo. Amo la gente mojada por la lluvia que mira entre la multitud, que espera un ser amado. Amo encontrar amigos de repente. Amo hacer cosas descabelladas que nadie haría. Amo contemplar otros locos, que como yo, imponen sus reglas a las que se consideran normales. Amo el cine francés, el francés y amo Francia porque allí amé. No se puede explicar con palabras cierto tipo de sentimientos. No entiendo porqué no ir al cine solo, si realmente es una experiencia solitaria entre la pantalla y tú mismo. Cuando se apagan las luces sólo quedas tú y la película, y todo lo demás pasa a un segundo plano; si acaso tiene relevancia es por lo que el film evoca en ti.
Voy a vivir mi vida sola, aceptar que todo es como es y alzar el vuelo. No tengo las alas atrofiadas porque mis alas están en mi mente. No necesito otra ciudad ni otro país para ser yo misma. No finjo si mis héroes han muerto o no me apetece sonreir. Voy a aprovechar mi vida al máximo.
Hoy dos chicos diferentes me han dado conversación en la librería. Uno me recordaba de Nochevieja (pero yo a él no, y creo que es porque no lo conozco de nada absolutamente, pero él se fijó en mis antenitas de estrella y así me lo ha dicho) y otro no me conocía de nada pero se ha interesado bastante en mi turno de trabajo. Digamos que a ciertas sonrisas y comentarios se les llama flirtear. Cosa que denota aún cierto atractivo en mi, o cierto carisma...
Pero lo mejor del día ha sido la visita del pequeño abrazador furtivo, que se ha saltado la clase de inglés para ir a verme y estar conmigo un rato. Sin duda es la mejor sonrisa que podía recibir... a falta de otra concreta.
He descubierto una nueva musa francesa. Una Scarlett para mi colección. Hay seres que físicamente para mi son perfectos, o reúnen cierta perfección en alguna parte. Es verdad que se puede tener unos ojos enormes, una nariz pequeña, unos labios grandes y carnosos, un pecho del tamaño perfecto, del que cabe en una mano sin desbordarla, con la tersura y la turgencia de una adolescente, una cintura delgada, unas piernas esbeltas y una sonrisa y mirada que hacen enloquecer. Nunca pienso que esos seres carezcan de inteligencia, porque sería proyectar una frustración que no poseo hacia ellos. Y tampoco son producto de la gran pantalla... a alguno he tenido la suerte de besar.
Como podrían ser los ángeles o lo son los niños preciosos que acaban de llorar y te miran con los párpados hinchados y las pestañas mojadas, con esos labios rojos, del color de las fresas maduras...
Creo que en Francia hay belleza, belleza que quiero vivir y respirar cada día.
Deseo demasiadas cosas, y creo que demasiadas cosas deberían ser diferentes a como son. Quiero volcar mi alma entera, desbordar la realidad de mi, dejar de ser la incomprendida.
¿Sabes por qué no estoy en tu corazón? Porque soy tan grande que no quepo.
Voy a vivir mi vida sola, aceptar que todo es como es y alzar el vuelo. No tengo las alas atrofiadas porque mis alas están en mi mente. No necesito otra ciudad ni otro país para ser yo misma. No finjo si mis héroes han muerto o no me apetece sonreir. Voy a aprovechar mi vida al máximo.
Hoy dos chicos diferentes me han dado conversación en la librería. Uno me recordaba de Nochevieja (pero yo a él no, y creo que es porque no lo conozco de nada absolutamente, pero él se fijó en mis antenitas de estrella y así me lo ha dicho) y otro no me conocía de nada pero se ha interesado bastante en mi turno de trabajo. Digamos que a ciertas sonrisas y comentarios se les llama flirtear. Cosa que denota aún cierto atractivo en mi, o cierto carisma...
Pero lo mejor del día ha sido la visita del pequeño abrazador furtivo, que se ha saltado la clase de inglés para ir a verme y estar conmigo un rato. Sin duda es la mejor sonrisa que podía recibir... a falta de otra concreta.
He descubierto una nueva musa francesa. Una Scarlett para mi colección. Hay seres que físicamente para mi son perfectos, o reúnen cierta perfección en alguna parte. Es verdad que se puede tener unos ojos enormes, una nariz pequeña, unos labios grandes y carnosos, un pecho del tamaño perfecto, del que cabe en una mano sin desbordarla, con la tersura y la turgencia de una adolescente, una cintura delgada, unas piernas esbeltas y una sonrisa y mirada que hacen enloquecer. Nunca pienso que esos seres carezcan de inteligencia, porque sería proyectar una frustración que no poseo hacia ellos. Y tampoco son producto de la gran pantalla... a alguno he tenido la suerte de besar.
Como podrían ser los ángeles o lo son los niños preciosos que acaban de llorar y te miran con los párpados hinchados y las pestañas mojadas, con esos labios rojos, del color de las fresas maduras...
Creo que en Francia hay belleza, belleza que quiero vivir y respirar cada día.
Deseo demasiadas cosas, y creo que demasiadas cosas deberían ser diferentes a como son. Quiero volcar mi alma entera, desbordar la realidad de mi, dejar de ser la incomprendida.
¿Sabes por qué no estoy en tu corazón? Porque soy tan grande que no quepo.
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