lunes, 11 de abril de 2011

Adiós... ricas palomitas

Me he levantado de la siesta con ojos de cerdita (es mi típica reacción alérgica, se me inflaman ambos lados de la naríz a la altura de los ojos, me hace parecer un lechón). Alérgica al maíz, deduzco, por los condimentos de la ensalada que he comido, y cierto malestar que venía observando a raíz de comer palomitas. Mi hermano casi se muere por dicha alergia, ahora es mi turno, en grado leve por suerte.

Sumamos otra cosita a la lista de alimentos prohibidos. En realidad me pasa por quejarme tanto, siempre se puede estar peor.

Sólo quiero algo cálido, que sea de verdad... me da tanta pereza enfadarme, estar triste o sentirme defraudada...

Leer, polaramine y hasta mañana.

domingo, 10 de abril de 2011

Consideraciones, repercusiones y depresiones

Si empecé la mano de repente fue para demostrarme que no necesito la aprobación de nadie para hacer cosas, que mi parálisis es psicosomática, que con que crea que soy suficientemente buena puedo hacer lo que quiera (y más aún), y que puedo hacerlo al margen de cualquier opinión, cualquier afecto o cualquier consideración externa.

Sí, me siento mal. Me siento peor que cuando estaba enfadada. Vuelvo a predicar en el desierto, y no quiero tratar de cambiar a nadie.

Mi profesor de Historia del Arte me dijo un día en medio de clase que si tuviese que encarnar un movimiento yo sería el barroco. Y sí, no se equivocaba. No soy muy distinta. No es mis estilo favorito, pero acabo siendo eso. Me gustan las pasiones exaltadas y combinar mis recursos de modo que logren un conjunto ordenado y aún así derrochen estilo. Lo creo difícil, me gusta que suceda. Creo que no todo el mundo es capáz de asociar correctamente elementos en apariencia comunes (porque subestima la estética) y eso tiene mérito. Es la razón de que me rodee de gente que sabe simplificar con más soltura que yo, porque puedo verlo todo importante, y 'todo' no siempre lo es.

Basta de bromas. Si no inspiro la mínima fascinación es que algo falla, es evidente. También es evidente que sentir las cosas y no expresarlas se manifiesta de la misma forma que cuando no se sienten. Es difícil no llorar si se hace una lista.

Es primavera y podría estar bañándome en flores y felicidad a ojos de cualquiera. Los únicos pensamientos que serían lógicos que recorriesen mi mente deberían ser aquellos que lograran que sonriese mientras camino en dirección al centro, cuando me pongo a leer o hago cualquier otra cosa. Y no. Suelo estar pensando que será lo siguiente, o el porqué de algo ya mencionado, y si es que realmente lo hago tan mal. No se me ocurre nada mejor... y ahora ni siquiera me apetece esforzarme por hacer nada mejor. Pero no voy a emprender un círculo de apatía sentimental, con la laboral tengo bastante. Mis cartas están sobre la mesa, creo que se nota. Además, la realidad siempre te estalla en la cara tarde o temprano.

Así que no voy a ponerme un crono para ver cuanto tardo en modelar, y demostrar si soy o no "tan buena como...". Me jode, y no hay medida en el mundo posible para describir en qué cantidad, el ponerme a hacer ¡una sóla cosa! y escuchar tan pronto ese tipo de comentarios. Eso no puede favorecerme de ninguna manera. Eso no es modo de quererme de ninguna forma, ni de velar por mi bienestar ni motivarme, ni tan siquiera denota cierto respeto. Eso es precisamente lo que hace que me hunda días y luego me canse y haga cualquier otra tontería siguiendo la razón que encabeza esta entrada.

Sería mucho más fácil decirme que soy muy estúpida precisamente por tener en cuenta todo lo que logra hacerme daño y me lo acaba haciendo y no logrando la manera de subsanarlo o mejorarlo (si eso es posible).

No me apetece hablar más, da igual todo lo que diga. Seguro que Carmen Electra lo hacía mejor que yo, o Natalie Portman o a saber, o por lo menos escucharía más halagos en relación a ellas, por supuesto. La mayoría del tiempo no existo.

Pero no aspiro a ser un objeto bonito y menos a partir de ahora que comienzo a envejecer, así que mejor me acuesto un rato y me ahorro pensar la mejor manera de perder el tiempo también esta semana.

jueves, 7 de abril de 2011

Simplemente: jueves

Debería escribir todos los días, aunque a veces sea basura.

Hoy he llevado conmigo un folio, por si acaso me apetecía poner algo, lo suelo echar de menos cuando no lo llevo. No lo he usado. Se ha quedado escrito lo que puse antes de salir de mi casa.

Esto es lo único productivo que he hecho desde marzo de 2010, sin contar lo que ha sido el trabajo en la librería. Realmente ha tenido sentido. Ahora mismo valoro más un libro que un vestido, hace más tiempo no tanto. También es que haber estado tan saturada de ese mundo por la accesibilidad a él ha sido destructor a la hora de darle el valor que realmente tiene. A excepción de la inquietud innata o adquirida, hay mucha gente a la que le cuesta bastante leer. Mis padres nunca me han recomendado ningún libro. Cuando estaba en el colegio leía los recomendados y alguna que otra lectura juvenil típica, pero no tenía ningún patrón motivacional para seguir un tipo de genero concreto. Mi amiga independiente me recomendaba títulos, siempre lo ha hecho, libros que me gustaron mucho, que llegaron a ser muy importantes para mí. Luego llegó Caty, mi profesora de literatura universal en bachillerato, y realmente hizo que viera lo maravilloso de ese mundo al que prestaba una atención demasiado moderada. Llegué a admirarla muchísimo por todos los libros que había leído, los autores que conocía, que le fascinaban. Ella hablaba con pasión, con el júbilo de alguien que despierta a la primavera, como si un libro pudiera sacudirte el alma como un huracán. Envidiaba muchísimo todo eso (la envidia más sana, eso sí), pensaba que jamás podría leer tantos libros como ella, que me sacaba demasiada ventaja porque yo ya empezaba tarde. Pero no tenía razón. Nunca fue tarde para eso, ni lo es ahora. Ahora pienso en ella con su metro cuarenta, su vocecilla, su espíritu jóven a pesar de tener unos sesenta años o más, su marido altísimo, su riqueza léxica, su maravilloso mundo interior y en parte sigo queriendo lograr un poco de eso, de esas miles de historias que construyen la tuya y hacen que sea bastante más interesante de lo que pueda ser de por sí.

Me estanqué un tiempo. Suele pasarme cuando nadie me anima a hacer cosas. Pero bueno, tuve algunos meses de ligero entusiasmo y leí algunas obras en los veranos.

La verdad es que no debería dejarlo si quiero llegar a leer todos los libros que tengo pendientes, ni siquiera con la excusa del desencanto.

Me gusta la gente con opinión propia, que expresa abiertamente si le gusta algo o no con respeto por los que no piensan lo mismo. Ayer hablé con alguien así y me habló también de qué estaba leyendo.

Tengo suerte de conocer a personas así. No tengo porqué alejarme de nada por nadie.

En algunos momentos siento que no pertenezco a ninguna parte, que nunca seré un elemento propio de un todo sino más bien algo que encaja de forma momentánea y si se va no pasa nada porque todo sigue funcionando. Alguien que tampoco sabe muy bien el proceso a seguir porque llega un pelín tarde con respecto a los demás o simplemente no tiene la antigüedad suficiente. Es más o menos como mi papel en la librería, ahora ya extinto.

También puede ser la percepción que tengo por mis últimos proyectos: Publicidad, la cual no continué, Diseño, donde tampoco continué, el trabajo, otras cosas...

He ido dejando atrás gente con la que incluso he perdido el contacto por mala gestión de mi tiempo, como siempre. Me duele, y me da pena, y cierta rabia conmigo misma, porque muchas veces pienso en ellos y ellas y seguramente pensarán que me daban igual, pero no es así. Suelo centrarme en la gente habitual, y también trabajar te quita tiempo y te desgasta, y no sólo el cuerpo, también el ánimo. A veces sólo quería estar en mi casa...

Pienso sobre todo en mis dos amigas de periodismo, sus amigos, mi amigo de la carrera, los amigos de mis ex amigas, los amigos que hicimos saliendo juntas, los amigos de los bares, los amigos de la escuela... y seguramente algunos otros amigos, que posiblemente sean más conocidos que otra cosa pero me gusta llamarlos así...

A fin de cuentas da igual. Tampoco a mí me llama nadie. Si quiero saltar a la comba, sola no puedo, si quiero jugar a entrar saltando o saltar con dos cuerdas a la vez... se necesita por lo menos otra persona.

Esta mañana me han despertado a gritos. He podido dormir sólo cuatro horas, porque me acosté a las tres y media leyendo, es decir, eran las siete y media de la mañana y habían gritos ya. Hay algunos problemas laborales por ahí que van rompiendo nuestra calma.

Aún así no me ha sentado bien. He esperado a que se fueran mis padres, me he vestido, me he puesto una gorra porque no me apetecía lavarme el pelo y he ido a andar un rato. He sacado dinero en el cajero y he llegado hasta Vistabella. He recorrido el mercado, he comprado un par de cajas de tinte que estaban a mitad de precio y he vuelto.

Aquí estoy, no hay mucho más. Con ganas de seguir leyendo a Bukowski. El libro de un sólo día fue La senda del perdedor (bastante bueno), después leí Factotum (que no recomiendo especialmente) y ahora estoy con Mujeres (me está gustando). Supongo que para ser idealista y un poco romántica he leído a bastantes existencialistas, y he conocido a otros cuantos. En algunas cosas son mis favoritos y me enseñan a no ser completamente gilipollas a base de reveses a mis creencias. En realidad el mundo suele ser como dicen ellos, aunque yo me esfuerce en no querer creerlo.

Hoy de vuelta a casa pensaba sinceramente que nada tenía sentido. Que podría coger mis tristes tres mil euros y alquilarme un piso en París o en Londres, y respirar aire libre de gritos, y sentir alas saliendo de mi espalda, pero daría igual. No duraría. Porque el problema real nunca es el sitio, son las personas.

Hace un par de veranos estuve mirando en serio los alquileres en París... pero no sé francés, y necesitaría un trabajo o se me acabaría todo.

Madrid sigue estando ahí, a las malas siempre puedo hacer una locura (que posiblemente no haré).

Suspirar suspirar... se que puedo hacer cosas pero no tengo ganas. Es honesto: no me apetece. Me apetece mucho más estar aquí divagando, sintiendo que articulo mucho mejor mis pensamientos en una frase que en un cuadro o una escultura.

Empecé el martes una mano en barro y estaba bastante contenta porque le veía algo de mí, pero no sé cómo seguir, no sé a qué adherirla ni con qué pretexto. Así que no voy a continuarla hasta que no lo sepa. No sirve de nada perfeccionar algo que es sólo una parte difusa de un enigma.

Supongo que se acabará secando y estropeando por no ponerme en serio a pensar qué hacer con ella.

Sólo tengo escrito un relato corto, es más bien un fragmento y seguro que si lo reviso es bastante mejorable. El protagonista es un chico, supongo que si escribiese me gustaría serlo: un chico. Y a través de él me gustaría poder dar la visión que creo que tendría y la visión que tendría cualquier chica que se enfrentase a situaciones que implicasen contacto con él, y en parte creo que trataría de humanizarlo a pesar de ser completamente distinto a lo que soy yo, pero sí que nos pareceríamos en ciertos valores y algunos rasgos que seguramente pondría para reirme un poco secretamente.

La verdad es que los chicos son maravillosos, nunca podrían dejar de gustarme, por mucho que logren que llore. Son la alegría en la simpleza porque sí, no necesitan razones.

Los niños también me gustan, sobre todo los que se creen muy listos y te intentan vacilar o los que no saben hablar aún y sólo te miran con ojos enormes.


Voy a acostarme, creo que la falta de sueño está aplacando del todo mi ánimo y quiero aprovechar la tarde. No sé para qué, pero no quiero estar cansada todo el día.

Por cierto, lo que apunté en el folio donde no escribí nada pero sí antes de salir era: "No hay mucho más... imaginar lo que nunca seremos. Genocida emocional".

sábado, 2 de abril de 2011

Es posible...

Todos implicamos riesgo para otros y viceversa. Nadie conoce el camino hasta que lo recorre, y aún así, podemos desenvolvernos de una manera u otra según el momento, la persona o el lugar. Tampoco tenemos porqué tomarnos en serio las mismas cosas.

Yo no poseo ninguna respuesta, pero si empiezo algo es porque tengo cierta esperanza de que 'eso' logre alcanzar ciertas expectativas. El potencial de cada uno es variable, y la intuición puede fallar. Ningún tiempo se pierde si se está creciendo en algo. Nunca seremos los mismos que seremos mañana, eso basta a veces.

Soy frágil en bastantes aspectos y tengo algunas ilusiones hermosas. He renunciado ya a muchas como para perderlas todas; no importa lo tonta que parezca para ninguna persona.

Creo que un batido sabe más rico si se comparte, que un viaje es más divertido si se comparte, que un piso es más alegre si se comparte, que una vida es más felíz si se comparte, y me siento mejor persona cuando comparto, me siento mucho más yo que nunca, y siento que bastantes cosas he tenido que vivir sola como para querer hacer otras tantas igual.

Habrá gente que tenga un millón de amigos, parejas igualmente estables o sólidas o familiares con los que contar para todo. No siempre ha sido mi caso, casi que rara vez.

Aún así yo deseo una vida tranquila, que lo que debe ser estable lo sea y lo que no pase igual que vino.

Sólo suelo ser egoísta con mi tiempo para una persona, respecto de todas las otras. El resto de mis motivaciones son variables en función de las circunstancias, aunque quiero viajar mucho.


No me estoy empleando a fondo en nada, pero el día que lo haga y me ponga al cien por cien puede ser "mucho". No me ha ido demasiado bien con ese "tanto", así que mejor ir paso a paso en función de las respuestas.


Sinceramente pienso que todos podemos llegar hasta donde queramos, es cuestión de querer hacerlo, de ponerle entrega, y sobre todo honestidad. Ser sincero con uno mismo suele ser lo más difícil, lo que más nos asusta, pero si llegamos a serlo entonces lo tenemos todo.

Todavía no tengo muy claros todos mis propósitos. Me gustaría un buen final.

martes, 29 de marzo de 2011

Uppercut

Siempre me pareció que Sartre se equivocaba cuando afirmaba que "El infierno son los otros". No es más que 'nosotros mismos'. Pero a veces nos disparan algún 'gancho directo a la cara'. Supongo que la costumbre hace que cada vez vaya siendo más fácil levantarse, pero es triste.

La situación no es esperanzadora para la mayoría, aunque podríamos estar peor.

Sí, me quejo, me quejo mucho por dentro y rabio. No sirve, ya lo sé.

He pasado demasiado tiempo tratando de olvidar que todo era como es, intentando ver las cosas con una óptica más optimista, dejándome llevar porque sí sin pensar en nada más que en hacer algo contrario a lo que había hecho hasta ahora. ¿Y de repente tengo que amar apasionadamente eso mismo? No. No tengo porqué dar más explicaciones, si acaso tiene o no sentido mi productividad o ausencia de ella. No quiero ser ningún ejemplo, eso sería ponerme un listón demasiado asfixiante. ¿Para quién?

Llego tarde, no es una sorpresa. Como cuando estoy frente a una puerta nueva, nunca empujo la primera vez hacia el lado correcto, siempre se abre hacia el lado contrario. Cuando salgo me vuelvo a olvidar. Me pasa con todo. A la primera la cago, y arrastro el error hasta que el error me arrastra, me siento ridícula y trato de convencerme de que realmente no importa. A veces lo consigo... quizá un tiempo.

Bastantes cosas siguen sin tener mucho sentido. Sólo basta hablar un poco para percibirlo. Empecé con mal pie.

Sigo mirando y no digo nada. Sigo pensando y no hago nada. Continúo la dinámica al margen y pasan las semanas con la misma sensación, y algunos ecos empiezan a perturbar mi mente, con palabras que podrían ser verdad dichas en el momento más incierto.

Acabo de reordenar mis esquemas mentales justo el año pasado, quizá he logrado asentar todo lo que estaba desordenado en mi cerebro. Aún así el conjunto sigue un poco en el aire. Tengo derecho a empezar cuando quiera.

Si escucho que ¿quién me creo? probablemente la mayor parte del tiempo sea "una mierda". Sin futuro, sin vocación, sin dinero, sin nadie que me dure, sin nadie que me quiera sin reservas, sin nadie que me escuche por la noche cuando necesito hablar de verdad, o por la mañana o a saber... Sin la juventud de antes, sin el mismo amor propio y con algunas cosas más. Y también me siento a veces la ostia, y siento que me importa muy poco lo que no se vea en la superficie, ni siquiera se combine en nada material, y sólo se perciba lo que potencialmente soy, he sido y puedo llegar a ser. Porque estoy un poco harta de esforzarme tanto y que luego me pateen como un perro, y más tarde se olvide.

Estoy un poco 'dañada' por un comentario que no creo que se borre fácilmente de mi pensamiento y cada vez que lo rememoro me vengo abajo. Me hace ser más consciente de la realidad que no quiero ver y lo poco útil que soy a todos.

En casa cuando hablo sueno la más sensata, la más tolerante, y aún así mis consejos son un ruido más que se evapora entre alaridos.


Hoy he conseguido un logro: leerme un libro en una noche, una mañana y una tarde. Son dos días consecutivos pero prácticamente uno. Quiere decir que puedo terminar algo (en un tiempo prudencial, en éste caso bastante bueno). Reconfortante a pequeña escala.

En realidad lo más importante de nosotros son nuestros logros secretos y no hace falta ir contándoselos a nadie. Hay que saber compartir el silencio y aprender de las palabras que no se dicen.

Si gran parte del tiempo me siento así es normal que me paralice un poco. Pero quiero cambiarlo. No quiero ser tan cínica de negar que espero recibir lo que doy, y no creo que viva en el país de las maravillas ni en una pompa de jabón, sé perfectamente de lo que hablo. Febrero está muy lejos ya, y diciembre, y también junio... pero casi que eso no es lo más importante.




A veces no sé ni lo que escribo, otras no sé ni lo que vivo, pero siempre suelo saber lo que siento.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El sueño de una noche de verano

Hay días en los que es mejor callar si no se puede hablar como un ejemplo.

El héroe se consagra con su muerte pero... ¿no es ésta sino el comienzo de su memoria?, su larga vida. Inmortal es el ideal, y no sólo así lo narra V de Vendetta, ya lo narran las sagradas escrituras y así ha trascendido desde mucho antes incluso; ya Platón describió cómo Sócrates concebía el anhipoteton: Idea de bien, causa de la realidad, perfección y verdad de las cosas.

La alegría es un sorbo dulce al paladar que se acaba volviendo amargo a su paso por la garganta. Aún así nos alimenta y no cesamos en volver a probar.

Nunca seré la causa más importante.

El veneno al final te hace inmune. Mires donde mires somos la derrota que el espejo te devuelve un segundo antes de cerrar los ojos y bajar la cabeza. Si acaso el corazón se acelera, al tiempo, lo atacamos para que lata normal. ¿Qué pasará cuando ya no quede nada puro que enseñar a tus hijos? La vergüenza, la cólera, el desastre, lo impío y lo obsceno de tí mismo. El agua ya no nos quita la sed, no es tan fresca ni tan transparente... y no es más que esta asquerosa suspicacia. Nadie puede robarnos lo que perdimos...

Las sonrisas de hoy son las lágrimas del mañana, nunca ajenas por supuesto. Las ajenas relucen y viajan y ven el mundo que aquí es sólo un deseo.

Mañana no tiene porqué ser mejor. Sé que acabaré dejándolo todo a medias y me rendiré ante mi gran enemiga por mucho que me pese, y no seré un bien preciado para nadie. Es un sentimiento verdadero, mucho más que cualquier mentira pasajera.



Hoy he salido de mi jaula a la deriva para volver a enmudecer en ella sobre las nueve y media.

jueves, 17 de marzo de 2011

Renovación: La etapa azuL

No me han renovado el contrato. Ceso después de un año, perdiendo la dinámica que me aleja de mis queridos compañeros. No tiene porqué importar si sigo visitándolos. Es gente buena que no quiero apartar de mi lado. Los quiero mucho.

Aún así soy felíz. Soy muy felíz después de bastante tiempo, y tengo inmensas ganas de hacer cosas, cosas de verdad, de perder esta desconexión, de abandonar los intentos fugaces. Y no me importa escuchar: "si hace ya años que no haces nada de eso" ni cualquier atisbo de sabotaje emocional. ¿Qué más dará el tiempo? Tengo derecho a explotar lo que he aprendido en todo este trayecto, y no de una manera apática práctica pero reflexiva. Puedo ilusionarme escuchando frases como "tú eras buena en..." y sentirme bien. Y dejar volar mi imaginación pensando en la manera de lanzar mi página web en la ciudad con distintas formas de publicidad de guerrilla algo cool, pues intentaría enfocar gran parte de ella a la moda y el styling. Y desde ahí hasta donde pueda, sin desechar todas las ideas que tengo que no son eso y pueden ser el inicio de una gran empresa. Porque también el mundo se decide por las buenas ideas y la gente inteligente.

Quiero seguir estudiando, sacarme el máster, doctorarme, quizá hasta empiece otra carrera si no tengo trabajo y mientras voy a producir. Porque ya está bien desde que en 2008 nadie me dijera que podía seguir con el Arte, ni siquiera yo misma. Y sinceramente pienso que no es tan difícil si se tiene voluntad, y que no tengo que quedarme siempre mirando y admirando lo que hacen otros si yo también soy capáz de hacer muchas cosas. No tengo que compararme con nadie, todos somos distintos, ni con ese miedo a exponer lo que hago por temor al plagio o a que "me lo quiten de alguna manera". Mi estilo podría ser internacional, básicamente por su eclepticismo lo sería, lo que pasa es que para mí esos cambios tienen sentido, no son sólo moda, sino expresiones de estados internos. Podría extender mi filosofía como el agua y dejar de ser originaria para ser precursora. Tengo que pensar más en ello.

Aparte de un proyecto importante que me gustaría desarrollar durante el máster también quiero editar algo infantil, tanto diseño, como maquetación como ilustraciones; aunque sea a mano. Y restaurar el encuadernado de un libro de Romeo y Julieta en idioma original.

En fin, así voy, compatibilizando las salidas burocráticas con las pequeñas compras que son el germen de todo lo anterior.

Tengo un poco abandonado a todo el mundo, lo reconozco. Prometo trabajar en ello también, próximamente.