Como artista me debato entre el altruismo y la autoexpresión, el interés por preservar lo íntimo y la necesidad de dar a los demás. No necesariamente esta entrega debe estar completamente impregnada de mi, basta con que albergue cierta esencia. Ningún producto es aséptico respecto a su productor. Me gusta denominarme creadora visual aunque mis construcciones rebasen por supuesto el simple hecho de percibir a través de los sentidos, demando un ejercicio no sólo mental, sino emocional.
Somos animales emocionales, a pesar de que muchos hayan perdido la capacidad de empatía. Me muevo en un semimundo de Asperger donde nadie da muestras de cualidades asombrosas como la memoria fotográfica o cualquier otro tipo de alta capacidad. Simplemente cruda incapacidad para ponerse en el lugar del otro.
Casi todos los días sale el arcoiris. Llueve y sale el sol. Hoy hasta agua-nieve... en junio. Es lo especial de este año, no saber si alegrarte o llorar.
Llevo 21 años estudiando, pero no es suficiente. Como para la mayoría de metas que se emprenden al final los años invertidos en nada dependen. Ni en el amor, ni en la amistad, ni en la familia.
¿Qué hace gente de apenas 20 años formando seres humanos? Si yo con 25 apenas me planteo el hecho de contribuir a la docencia española por falta de bagaje. No entiendo a los padres que delegan la educación en ajenos, ya sean docentes o cuidadoras.
Creo que los seres humanos experimentamos una gran soledad, que sólo logramos paliar compartiendo un plan de vida con otro, a veces incluso ni eso. En ese caso, nos refugiamos en nuestra propia fortaleza, fomentándola ficticiamente hasta interiorizar que existe... hasta que otro golpe nos derriba. Pero ese es el encanto, lo débiles y maravillosos que somos.
Estoy un poco perpleja, levemente paralizada y a la espera de nada en concreto.
Debe ser por la lluvia, que en vez de dolerme los huesos, me duele el corazón. Sólo hay algo peor que acostarse sola... despertarse sola. Y no me libro de ninguna de las dos.
martes, 15 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
Un gran amor, una gran tragedia
Shakespeare hizo lo más humano que estaba en su mano: condenar a la muerte a sus amantes. Romeo y Julieta vivirán amándose en la eternidad sin sufrir la tragedia en ellos mismos, pues la tragedia la vive el que se queda.
Nos encantan las historias con pasiones desbordantes y problemas inabarcables donde finalmente triunfan los sentimientos, pero en la mayoría de los casos, en la vida, las tragedias son el propio final de los sentimientos, la decadencia de los mismos, la distancia, y la larga o imposible curación de las heridas que provocan.
He dicho todo lo que tenía que decir a todo el mundo que tenía que decírselo y eso me da tranquilidad. Pocas cosas quedan por solucionar aquí en la ciudad, a diario. Me estoy despidiendo de mi ambiente poco a poco, cerrando un apartado. No experimento ningún miedo, comparto, asumo que mi vida es como es, pienso a ratos en la gente a la que no volveré a decir nada aunque estén en mi corazón. A veces los extraños nos hacen rememorar cuestiones pasadas que no son tan vitales ahora y sentirlas tan lejanas reporta una verdadera paz.
Mis ataques vehementes no duran más de unas horas. Es dificil padecerlos, dificil aceptarlos. Lo siento. Es la compensación al resto de virtudes.
Éste era el camino, estoy casi segura. El año donde se quema lo anterior en la hoguera purificante (como si fuese San Juan) para resurgir siendo otra cosa. He cerrado muchas etapas en pocos meses, descartado muchas vías, retomado la estabilidad desde el volantazo de hace un año y estoy bien. Siento que he crecido. No tanto como para querer asumir una carrera profesional adulta que me delimite a un ámbito concreto, pero sí como para desligarme del ahora y dejar lo de atrás.
El pasado será siempre perfecto siendo pasado.
Soy adulta, qué remedio. Grato, en 2009 no lo era.
Nos encantan las historias con pasiones desbordantes y problemas inabarcables donde finalmente triunfan los sentimientos, pero en la mayoría de los casos, en la vida, las tragedias son el propio final de los sentimientos, la decadencia de los mismos, la distancia, y la larga o imposible curación de las heridas que provocan.
He dicho todo lo que tenía que decir a todo el mundo que tenía que decírselo y eso me da tranquilidad. Pocas cosas quedan por solucionar aquí en la ciudad, a diario. Me estoy despidiendo de mi ambiente poco a poco, cerrando un apartado. No experimento ningún miedo, comparto, asumo que mi vida es como es, pienso a ratos en la gente a la que no volveré a decir nada aunque estén en mi corazón. A veces los extraños nos hacen rememorar cuestiones pasadas que no son tan vitales ahora y sentirlas tan lejanas reporta una verdadera paz.
Mis ataques vehementes no duran más de unas horas. Es dificil padecerlos, dificil aceptarlos. Lo siento. Es la compensación al resto de virtudes.
Éste era el camino, estoy casi segura. El año donde se quema lo anterior en la hoguera purificante (como si fuese San Juan) para resurgir siendo otra cosa. He cerrado muchas etapas en pocos meses, descartado muchas vías, retomado la estabilidad desde el volantazo de hace un año y estoy bien. Siento que he crecido. No tanto como para querer asumir una carrera profesional adulta que me delimite a un ámbito concreto, pero sí como para desligarme del ahora y dejar lo de atrás.
El pasado será siempre perfecto siendo pasado.
Soy adulta, qué remedio. Grato, en 2009 no lo era.
martes, 8 de junio de 2010
Another Kind Of Death
A la gente que califica la fotografía como "un tipo de muerte", un instante congelado que pereció, parte muerta del pasado, les preguntaría: ¿no está acaso igual de muerta cada mirada que regalamos al mundo? Nos vemos inmersos en un esquema temporal igualmente caduco. El presente es inmediatamente pasado, y tratar de poseer un momento no es más que un pensamiento ilusorio. Nada permanece, nada es nuestro, ni siquiera seremos capaces de conservar la propia vida. La única esperanza, lo único que puede reconfortarnos es que a pesar de lo finito de nuestra existencia pertenecemos a realidades infinitas como el espacio y el tiempo, y que dentro de esa infinitud, todo lo que hagamos, pervivirá en esos parámetros para siempre.
Creo que lo que más echaría de menos, si acaso pudiese hacerlo, sería la autoreflexión, el poder utilizar mi intelecto para preguntarme por qué y por qué no, y sentir así que esto tiene algún sentido.
Lo único que podemos hacer frente al deterioro es aceptarlo. La partida está perdida de antemano. Es la metáfora más cruel, el precio a cambio.
No me interesa nada más allá de este planeta, pero quiero abarcar todo él. Necesito a la humanidad a pesar de lo poco que ella me necesita, no puedo evitarlo. Esa es mi historia una y otra vez.
Otro apunte de hoy es que la mayoría de las personas creemos que somos buenas, justas, nunca egoístas, solidarias y amigas de sus amigos. La mayoría caen en el error de solipsismo.
Odio ser siempre la inevitable reina del desengaño, encerrada en la soledad del castillo dorado, el que todos contemplan con admiración mientras yo me pudro detrás de los barrotes.
Creo que lo que más echaría de menos, si acaso pudiese hacerlo, sería la autoreflexión, el poder utilizar mi intelecto para preguntarme por qué y por qué no, y sentir así que esto tiene algún sentido.
Lo único que podemos hacer frente al deterioro es aceptarlo. La partida está perdida de antemano. Es la metáfora más cruel, el precio a cambio.
No me interesa nada más allá de este planeta, pero quiero abarcar todo él. Necesito a la humanidad a pesar de lo poco que ella me necesita, no puedo evitarlo. Esa es mi historia una y otra vez.
Otro apunte de hoy es que la mayoría de las personas creemos que somos buenas, justas, nunca egoístas, solidarias y amigas de sus amigos. La mayoría caen en el error de solipsismo.
Odio ser siempre la inevitable reina del desengaño, encerrada en la soledad del castillo dorado, el que todos contemplan con admiración mientras yo me pudro detrás de los barrotes.
Consecuencias
Es obvio que hay cosas que hay que hacer sin esperar nada a cambio. Ni siquiera para la persona a la que va destinado el fin, basta con ayudar a alguien que es más pobre que tú y punto. Hay personas que jamás serán tus amigos, aunque traten de ponerse en el papel por interés. Hay seres que sólo funcionan por conveniencia y egoísmo.
Pero bueno... me alejo. Que se junten los infieles y se impurifiquen con ellos aquellos que aún guardaban una esperanza salvable. El deterioro interior es aún peor al físico. Se me quitan las ganas de todo.
Me paso el día soportando quejas por todo lo que hago y a través de la ventana sólo veo "mierda" endogámica. No veo el momento de largarme.
Sólo hay algo peor que alguien que te ha hecho daño: que una persona que quieres se alíe con alguien que te ha hecho daño. Por supuesto, las represalias sólo tienen un objetivo, la persona de la que aún esperabas un mínimo de lealtad. Enterrado.
Los únicos capaces de elegir mi bando son los valientes y los íntegros, los que resurgen una y otra vez y están en la distancia, no sé de qué me enfado o me sorprendo.
Pero bueno... me alejo. Que se junten los infieles y se impurifiquen con ellos aquellos que aún guardaban una esperanza salvable. El deterioro interior es aún peor al físico. Se me quitan las ganas de todo.
Me paso el día soportando quejas por todo lo que hago y a través de la ventana sólo veo "mierda" endogámica. No veo el momento de largarme.
Sólo hay algo peor que alguien que te ha hecho daño: que una persona que quieres se alíe con alguien que te ha hecho daño. Por supuesto, las represalias sólo tienen un objetivo, la persona de la que aún esperabas un mínimo de lealtad. Enterrado.
Los únicos capaces de elegir mi bando son los valientes y los íntegros, los que resurgen una y otra vez y están en la distancia, no sé de qué me enfado o me sorprendo.
domingo, 6 de junio de 2010
En construcción
Estoy construyendo una mesa para poner la máquina de coser que quiero comprarme, con la que materializaré la línea de complementos que quiero diseñar. ¿A que suena efímero? Pero por algo se empieza. Aprovecho al máximo los días libres.
Hoy se me pasa por la cabeza que uno de los trabajos ideales podría ser figurinista y escenógrafa, ayer sin embargo ideé mi nombre artístico por si quiero ser diseñadora de moda. Hace algunos meses me debatía por elegir el nombre de mi empresa gráfica, igual que hace años emprendí la búsqueda de mi firma como dibujante. De momento está todo en la fragua hirviente de mis posibilidades, ebullendo cada vez más. Pero el punto álgido está cerca.
A veces siento que el mundo está lleno de cobardes que te restan energía, o que muy pocas personas son valientes realmente. Basta de tratar de acabar con la ilusión de los demás gratuitamente, basta de dudas que inhabiliten el futuro de otras personas. Tener personalidad es un bien preciado, pero también una dura carga y un viaje indefinido a la incomprensión.
Otra cosa curiosa que he analizado hoy es que las señoras que se quejan de que a cierta edad sus maridos "no les rinden" (a nivel sexual se entiende) posiblemente se hayan pasado media vida diciéndoles que no porque les dolía la cabeza en vez de aprovechar la suerte de tener una pareja sexual estable con la que disfrutar y evolucionar. Las pobres se quejan de su mala suerte... Mala suerte ellos, desde luego.
No es que este tema tenga relación directa con lo anterior, pero sí que en parte me sirve para hablar de lo desigual que es la vida y lo distintas que son las percepciones interiores acerca de la realidad personal. Lo que para algunos es una desgracia para otros es la dicha, como el hecho de tener un hijo o estar casado. Ayer sin ir más lejos una compañera de trabajo con la que estaba, se encontró con su prima embarazada. Ésta, no paraba de animarla a "darle nietos a su padre" (el padre de mi compañera), simplemente porque ella estaba encantadísima. Mi compañera la miraba completamente escéptica claro, porque en sus planes (por lo menos ahora) no entra ni por asomo tener un hijo.
En fin... de momento me conformo con tener deseos al alcance de mis posibilidades o sentir mis posibilidades por encima de lo que son para crear espectativas más altas que me motiven a pesar de que concluyan en otra ilusión infructuosa. En el plano emocional no tengo ninguna y huyo de tenerlas, por si acaso.
Se me empiezan a notar los años, de aquí a un año nadie dirá que no aparento la edad que tengo. Pero me siento bien, me encuentro atractiva y contenta con mi figura, a pesar de no tener un adulador habitual a mi lado (ahora tengo muchos, ocasionales, que en absoluto me conocen; pero a fin de cuentas, la única que importa soy yo). Pasado el tiempo lo que un día se creía como verdad se demuestra como falso o hechos con una caducidad tan pasmosa que, sin duda, no pueden pensarse como memorables a pesar de lo edulcorado, que en la mayoría de ocasiones, se evoca el pasado. Tan poético como el desengaño.
Prefiero seguir emprendiendo proyectos, dispersarme, disgregarme en la multidisciplinaridad o multidisciplinariedad (como se quiera) y seguir con mi obra inconclusa, incipiente, apenas atisbada pero madurada interiormente... porque es así como funciono. Y sólo cuando lo perfecto sea perfecto será real... si eso existe.
Hoy se me pasa por la cabeza que uno de los trabajos ideales podría ser figurinista y escenógrafa, ayer sin embargo ideé mi nombre artístico por si quiero ser diseñadora de moda. Hace algunos meses me debatía por elegir el nombre de mi empresa gráfica, igual que hace años emprendí la búsqueda de mi firma como dibujante. De momento está todo en la fragua hirviente de mis posibilidades, ebullendo cada vez más. Pero el punto álgido está cerca.
A veces siento que el mundo está lleno de cobardes que te restan energía, o que muy pocas personas son valientes realmente. Basta de tratar de acabar con la ilusión de los demás gratuitamente, basta de dudas que inhabiliten el futuro de otras personas. Tener personalidad es un bien preciado, pero también una dura carga y un viaje indefinido a la incomprensión.
Otra cosa curiosa que he analizado hoy es que las señoras que se quejan de que a cierta edad sus maridos "no les rinden" (a nivel sexual se entiende) posiblemente se hayan pasado media vida diciéndoles que no porque les dolía la cabeza en vez de aprovechar la suerte de tener una pareja sexual estable con la que disfrutar y evolucionar. Las pobres se quejan de su mala suerte... Mala suerte ellos, desde luego.
No es que este tema tenga relación directa con lo anterior, pero sí que en parte me sirve para hablar de lo desigual que es la vida y lo distintas que son las percepciones interiores acerca de la realidad personal. Lo que para algunos es una desgracia para otros es la dicha, como el hecho de tener un hijo o estar casado. Ayer sin ir más lejos una compañera de trabajo con la que estaba, se encontró con su prima embarazada. Ésta, no paraba de animarla a "darle nietos a su padre" (el padre de mi compañera), simplemente porque ella estaba encantadísima. Mi compañera la miraba completamente escéptica claro, porque en sus planes (por lo menos ahora) no entra ni por asomo tener un hijo.
En fin... de momento me conformo con tener deseos al alcance de mis posibilidades o sentir mis posibilidades por encima de lo que son para crear espectativas más altas que me motiven a pesar de que concluyan en otra ilusión infructuosa. En el plano emocional no tengo ninguna y huyo de tenerlas, por si acaso.
Se me empiezan a notar los años, de aquí a un año nadie dirá que no aparento la edad que tengo. Pero me siento bien, me encuentro atractiva y contenta con mi figura, a pesar de no tener un adulador habitual a mi lado (ahora tengo muchos, ocasionales, que en absoluto me conocen; pero a fin de cuentas, la única que importa soy yo). Pasado el tiempo lo que un día se creía como verdad se demuestra como falso o hechos con una caducidad tan pasmosa que, sin duda, no pueden pensarse como memorables a pesar de lo edulcorado, que en la mayoría de ocasiones, se evoca el pasado. Tan poético como el desengaño.
Prefiero seguir emprendiendo proyectos, dispersarme, disgregarme en la multidisciplinaridad o multidisciplinariedad (como se quiera) y seguir con mi obra inconclusa, incipiente, apenas atisbada pero madurada interiormente... porque es así como funciono. Y sólo cuando lo perfecto sea perfecto será real... si eso existe.
jueves, 3 de junio de 2010
El desamor crea vagabundos
Es siempre así, desde que conocí el amor. Vagabundos. Y seguro que los vagabundos algún día sufrieron desamor, dejándolos en la cuneta, enfrentados a un abandono emocional y no encontrando fuerzas para afrontarlo. La única fuerza a veces es vagar y hacer por hacer. Pero no es mi caso, eso ya pasó. He visto personas realmente destruidas que lo único que pueden ofrecer es dolor. Otras, en cambio, no tienen conciencia, y por lo general, la mayoría se vuelve medio gilipollas y olvida la persona que un día fue.
Me conformo con mantenerme dignamente en la distancia acumulando fuerzas para el golpe de gracia. No puedo depender de nadie excepto de mi misma, lo sé desde que tenía 18 años. Hay golpes invisibles y heridas igualmente invisibles que la memoria no es capaz de borrar, vengan de quien vengan. No puede haber decepciones más profundas ni más cercanas. Estoy sola, lo estoy mucho tiempo. A la mínima todo lo demuestra. Pero ya no necesito nada, puedo pagarme poco a poco mis alas hasta que salga una mañana por la ventana.
Ser una buena persona sólo te recompensa interiormente. Mejor no aspirar a ser nada para nadie. Todo el mundo es egoísta por naturaleza, incluso aquellos que se erigen en pro de tu bienestar. Todos mienten, todos te traicionan, te venden y te abandonan...
Pero el chantaje se acabó. Me pagaré la operación, me iré a Madrid y conseguiré todo lo que persiga porque tengo voluntad, y no se me olvidó, ni la vendí, ni la cambié por la de otro.
Me conformo con mantenerme dignamente en la distancia acumulando fuerzas para el golpe de gracia. No puedo depender de nadie excepto de mi misma, lo sé desde que tenía 18 años. Hay golpes invisibles y heridas igualmente invisibles que la memoria no es capaz de borrar, vengan de quien vengan. No puede haber decepciones más profundas ni más cercanas. Estoy sola, lo estoy mucho tiempo. A la mínima todo lo demuestra. Pero ya no necesito nada, puedo pagarme poco a poco mis alas hasta que salga una mañana por la ventana.
Ser una buena persona sólo te recompensa interiormente. Mejor no aspirar a ser nada para nadie. Todo el mundo es egoísta por naturaleza, incluso aquellos que se erigen en pro de tu bienestar. Todos mienten, todos te traicionan, te venden y te abandonan...
Pero el chantaje se acabó. Me pagaré la operación, me iré a Madrid y conseguiré todo lo que persiga porque tengo voluntad, y no se me olvidó, ni la vendí, ni la cambié por la de otro.
martes, 1 de junio de 2010
Como una sentencia emocional
Hoy he salido a pasear, aprovechando la vuelta de la escuela. Me suele sentar bien caminar. No es que haya sido un trayecto demasiado original, ni lleno de análisis decisivos, más bien evasivo. La única reflexión interesante es que una melena canosa no estaría tan mal si se llevase completamente blanca y cortada a lo Pulp Fiction (con flequillo). Eso sí, ultralisa, y poblada, que es el mayor problema.
Cuatro para septiembre; interesante. El 14 charla informativa sobre el grado y la adaptación a Bolonia, la decisión final: Publicidad vs Diseño (otra vez). Parece que el presente se está volviendo caprichoso, pero bueno... hoy me lo he tomado de relax, de perdidos al río. Esta noche me pondré con el último trabajo y fin.
Las razones que tenía para condenarme tres años y medio a permanecer en la ciudad se han ido desvaneciendo. Pero la huida no es nada fácil. De momento si algo he decidido es no dejarme el trabajo. Aunque no cobro mucho, tengo unas vacaciones muy agradecidas, un ambiente de trabajo excelente, pocas obligaciones, actividad y pronósticos de seguir contratada, que es mucho más de lo que otros pobres pueden decir. Aparte, es la actual manera de ingresar y mi único pasaporte al cambio. Sí que no me aporta una experiencia valorable, pero no me importa.
A Madrid en julio, mientras... reestructuración mental y conclusiones.
Cuatro para septiembre; interesante. El 14 charla informativa sobre el grado y la adaptación a Bolonia, la decisión final: Publicidad vs Diseño (otra vez). Parece que el presente se está volviendo caprichoso, pero bueno... hoy me lo he tomado de relax, de perdidos al río. Esta noche me pondré con el último trabajo y fin.
Las razones que tenía para condenarme tres años y medio a permanecer en la ciudad se han ido desvaneciendo. Pero la huida no es nada fácil. De momento si algo he decidido es no dejarme el trabajo. Aunque no cobro mucho, tengo unas vacaciones muy agradecidas, un ambiente de trabajo excelente, pocas obligaciones, actividad y pronósticos de seguir contratada, que es mucho más de lo que otros pobres pueden decir. Aparte, es la actual manera de ingresar y mi único pasaporte al cambio. Sí que no me aporta una experiencia valorable, pero no me importa.
A Madrid en julio, mientras... reestructuración mental y conclusiones.
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